lunes, 11 de abril de 2011

Libros: "En la luz de la palabra" (Pablo Montaro, 2009).-


La séptima obra del periodista, ensayista y poeta invita a recorrer los senderos de las palabras, iluminados de una encandilante luz, pero también encerados en la más siniestra oscuridad.

Por Guillermina Watkins

Buenos Aires, abril 11 (Agencia NAN-2011).- La relación entre luz y palabra pareciera haber sido signada por una reciprocidad histórica. Ya lo adelanta en el maravilloso prólogo de En la luz de la palabra el escritor Alberto Szpumberg, cuando cita la frase que Dios habría dicho al darle vida al mundo, al darle apertura al universo del lenguaje: “¡Que la luz sea!”. Y la luz fue y San Agustìn también se preguntó “en qué lengua habría resonado esa voz cuando aún no había lenguas (…)”.

Es esa relación de luz/palabra y también la de palabra/vida la que Pablo Montanaro, como poeta, pretende desandar. Su destino se convierte, ineludiblemente, en un ir y venir por el pasado y el presente de un yo poético que recuerda, añora y reconoce la oscuridad, pero elige un presente luminoso signado por la palabra consciente. Así, el recorrido que el autor propone en En la luz de la palabra conlleva una musicalidad del pasaje de la luz a la oscuridad, y la vuelta a la luz, de una forma natural.

La primera parte de la producción consta de 9 poemas entre los que se destacan Semejanzas, que se cuestiona el peso de la palabra en los contextos y pareciera asignarles un rol de “condimento” de la vida; y Cotidianas, en el que dos partes reflexionan sobre la luz del amor.

La segunda parte, Bajo el Crepúsculo, rodeada de luz por donde se la mire, es un pequeño segmento compuesto por 7 poemas que, como las mejores canciones, concentra la tensión lírica más fuerte del libro. Es en este momento donde la palabra se vuelve noche, recuerdo y transmuta en infinitas formas de nombrar el mundo.

De ésta, una sección donde el fuerte está basado en lo que se podría denominar la paliza previa a la tranquilidad, se destacan Verdades y Bajo la lámpara. Es decir, Montanaro nos acerca a las superficies para luego arrematar con nuevos destellos de luz. La duda, los porqués, el deseo, las palabras, el placer, la lucha contra el olvido, la verdad relativa, los supuestos filosóficos intocables; todo es cuestionado, repensado desde un sujeto que intenta observar las partes del todo.

El último tirón nos adentra a diferentes modos de ver la claridad como búsqueda de calma. Es en este momento cuando el poeta, ya más fuerte, encuentra la paz. Conmueve Últimos Soles, un poema al padre inconmensurable de la luz: el sol; enamora De profundis –poema que obtuvo el primer premio en la décima edición del certamen “Alhoja de Oro” de poesía de Sevilla, España (2002)- y corona En la luz de la palabra, poema homónimo y quizás englobador del espíritu total del libro.

Allí, el autor plantea: “En la luz de la palabra/ se contemplan rostros/ de infinita libertad. En ella anida la creencia del verbo/ el lugar en que aguarda la belleza/ donde el futuro será celebración.”

El poeta se eterniza en la palabra, encuentra el sentido de su uso y plantea un futuro esperanzador para quién sea consciente de su poder. La obra llega para renovar una relación que es histórica: a la vez que le da palabra al mundo, ilumina a esos conjuntos de letras para poder nombrar las cosas, desde el conocimiento de un poeta carnal y terrenal que rescata la lengua, la transforma y crea muchos mundos posibles.

martes, 22 de marzo de 2011

La Estafa Dub en el Teatro Español.-

De la unión de 11 músicos de diferentes estilos de la escena musical neuquina surgió esta nueva bomba del tiempo que, además de compartir escenario con The Wailers, Nonpalidece, Los Cafres, presentó su disco homónimo ante más de 500 personas en espacios más prestigiosos del valle.
Por Guillermina WatkinsFotografía gentileza de Gisela Chandia

Neuquén, marzo 22 (Agencia NAN-2011).- ¿Cuándo empieza un éxito? ¿Con el reconocimiento de la gente? ¿Cuándo el “producto” está bueno? ¿Con el esfuerzo carnal de quienes lo componen; o con uno de esos golpes de suerte que te toman desprevenido y te hacen dar cuenta del tamaño de las cosas? En el caso de La Estafa Dub, la banda de reggae y dub neuquino, parecen haberse conjugado todos los factores de una misma vez. Por eso, no es casualidad que a casi 3 años de su formación, el éxito se haya dado con una fórmula que a ellos pareciera funcionarles en todos los sentidos de manera natural.

Es así que en estos 11 artistas, la música funciona como algo corporal, instintivo, animal. Algo que Luis Ferri, Mariano González, Juan Fort, Héctor Navarro, Lisandro Parada, Gerardo Armada, Lucas Debenedetti, Christian Massei, Franco Salas, Víctor Barria, Álvaro Castro Rivas, Víctor Zuccoli y Amadeo Bonaiuto demuestran con su arte y que más allá de las estructuras musicales y las formas, no necesitan pensarlo tanto sino más bien sentirlo. Eso quedó demostrado el sábado durante el show de dos horas que brindaron en el Cine Teatro Español ante más de 500 personas.

Cuando las luces se apagaron, cerca de las diez de la noche, el teatro entero se colmó de expectativas. Es que La Estafa Dub se ha convertido en los últimos años en la revelación del valle, una big-band neuquina que en cada show ha ido sumando canciones a su repertorio y el público ha respondido de manera gratificante. Como con el lanzamiento de su disco homónimo en febrero pasado, una obra de arte de 13 temas y una versión de "Guachi Guara" de Chano Pozo y Dizzy Gillespie. Un disco que además es una súper producción artística y musical que hace viajar al oyente por varias texturas y paisajes sonoros, siempre en clave dub.

Así, la presentación del disco fue eso y mucho más. Además de los 14 temas incluidos en La Estafa, se sumaron otros 11 temas al repertorio que alternó momentos instrumentales climáticos, versiones de temas clásicos del reggae y no tanto, y sacudones de jolgorio y alegría entre un poco de ska y dub. En una primera parte, más tranquila que el cierre, sonaron varios temas del disco como "Gordo volvé", "Cotorras", "Pasan Días", "Canción para Rico", "Para que entiendas", "Esclavo" y "La Razón del Dub", además de un cover de Morphine y de Sly & Robbie con la participación de Alex de San Lorenzo City grupo de rap neuquino. A esa altura de la noche, el público pedía más, festejaba con fogosidad las rimas que Alex deslizaba sin pelos en la lengua sobre la realidad del oeste neuquino y mucho más.

Hasta que llegó el momento de "Sin Razones" uno de los temas de autoría propia más antiguos que logró que muchos se parasen delante de sus butacas y comenzaran a moverse con la onda y el ritmo del movimiento dubbero; pausado, cansino. Es en este tema donde, además de la parte rapera de Ras Lucas, sorprende la melódica y precisa voz de Juan Fort que va tomando protagonismo en esta nave multiinstrumental de vientos, cuerdas, percusión, y teclas.

¿Un momento clave? Después de Sin Razones y a una hora de comenzado el show, el aire en el Teatro Español se fue tornando más distendido. Se subió el Mono León a tocar "Para Frattini" con una guitarra criolla para fusionar dub con tango; continuó una versión de "Perhaps" para calentar los ánimos y también se sumó al escenario Fox Collona para hacer "Cuándo cuándo cuándo" de Osvaldo Farrés en versión instrumental con los vientos adelante. La noche siguió con más invitados; con de Nora Reves en flauta traversa para hacer una versión del "Manicero", un clásico cubano en el que se destacó la única mujer que estuvo en el escenario.

A casi dos horas de iniciado el show, era inminente que iba a terminar. Pero, ¿cómo cerrar algo que no parecía querer cerrarse ni para los músicos ni para el público? La mejor manera fue con una increíble versión de "Baby I love you" de los Ramones y la invitación a todos los músicos para hacer "Guachi Guara" –el tema de Gillezpie- en clave de una zapada general y llena de virtuosismo, alegría y guiños amistosos.

¿Qué más hubiese faltado? Casi nada, quizás un poco más de espacio para bailar, pero aún estando en uno de los teatros más prestigiosos del Alto Valle, dónde han tocado grupos nacionales e internacionales de renombre, no faltaron las Coronas con limón para quienes desearon sentirse como en casa de la mano de una de las mejores propuestas musicales de la región.

lunes, 7 de marzo de 2011

Discos: “Autopunch” (ERP, 2010).-

No todo es olas y colas Reef en el sector costeño del país: así lo demuestra el Ejército Romántico de la Playa, banda de bañeros de Chapadmalal y Mar del Plata que acaba de lanzar un disco de rock insurrecto.

Por Guillermina Watkins

Buenos aires, marzo 7 (Agencia NAN-2011).-
Hace unos años una película pretendió retratar la vida de los bañeros argentos como un estereotipo que resaltaba el impulso animal a primera hora, el deseo de fiesta, la playa y la arena sucun dum sucun dum en porciones iguales. Pero no todo es olas bonitas y colas Reef en el sector costeño de Argentina. Como contracara, el ERP (Ejército Romántico de la Playa), una banda de bañeros de Chapadmalal y Mar del Plata, aparece en la escena musical con un disco de trece temas que es un baldazo de buena onda, alegría, panderetas y guitarras rockeras y un sabor oscuro entre tanta algarabía de pieles que sudan en verano.

ERP es un rock de cualquier otro lugar. No se parece a las líneas musicales de Buenos Aires con su estilo tan rock nacional ni tampoco a las bases indie platenses porque proponen otros códigos. Si no piensen en la aparición un poco melódica, otro poco melancólica y de canción de autor que tuvo Loquero en esos tiempos donde el punk rock era más cuadrado. Así, y con un integrante que alguna vez formó parte de Loquero, justamente, la banda formada por Jorge Areta, Juan Pablo Taglioni y Matías Arano propone un cálido sonido rockero y electrónico con el sello de una poesía que recorrió, como todo ejército, grandes márgenes del país y pretende dar cuenta de eso en sus canciones.

Autopunch, el primer disco de la banda, es una poderosa mezcla de rock, de voces que con delay pretenden extenderse en el tiempo y espacio de una nota, poderosas letras de amor y de calles y pasajes recorridos, de placeres ocultos y de crítica a determinados estandartes occidentales como la Iglesia, el Estado y el estado, también, de las cosas.

Aparecen matices y estilos que hacen surfear al oyente por sonidos como DDT, Loquero y alguna reminiscencia babasónica. “Martina” abre el juego a la diversión, ya que es una canción de amor con guitarras surferas con mucha onda, como también sucede con “Carcas a Cheo”, con voces a capela y un bajo bien al frente que se va tornando en el momento más bailable del disco y que termina cuando empieza “E” o “Sur-F” dos temas erpianamente chill-out que hablan de un paisaje ventoso de mar, donde “el viento trae la respuesta a una pregunta vieja”.

En esa clave más introspectiva aparece un tema que por su título tranquilamente podría ser del Indio Solari, “Virgen delivery”, que es una súplica a la Santa Evita Montonera, diosa de los caídos en Cromañón, una virgen madre que en su vientre lleva “a los hijos descarriados de la Revolución Guerrillera, ruega por nosotros Rolling Stones, perdidos entre el humo de las bengalas y las marihuanas. Amén”. O la canción oscura con toques de post-punk que relata, básicamente, la historia de un personaje desamparado por sus propias instituciones “¿qué vas a esperar de la Constitución Nacional? O ¿qué vas a esperar de la Sociedad Rural?” y al que llaman rockero y subversivo.

Para cerrar, cuatro temas bien abstractos, bailables, oscuros, electrónicos, que quedan a disposición de un oyente activo que quiera sumergirse en las profundidades del Ejército pacífico de románticos playeros. Trece canciones que nos hablan en clave rock, pero de un rock de algún otro lugar.

martes, 11 de enero de 2011

Poemas perpetuados en la memoria política.-

La editorial Los Detectives Salvajes publicó parte del contenido de la libreta roja de Joaquín Arreta, desaparecido durante la última dictadura militar y cuya obra fue rescatada como testamento de Néstor Kirchner.


Por Guillermina Watkins

Fotografía gentileza de Julián Axat

Buenos Aires, enero 11 (Agencia NAN-2011).- Suele decirse que las cosas empiezan a ser cuando alguien las ve (o las comenta) por primera vez. Y en casos extremos, de catástrofe o terrorismo de Estado, donde se pretende borrar rastros de lo anterior, las huellas siempre quedan; están latentes en la palabra y el recuerdo de los otros. Como el diario de Ana Frank, como el relato de Roberto Bolaño “Los detectives salvajes” (y nombre que Axat y Aiub se ponen al hombro para nombrar su proyecto), en el que un grupo de poetas surca las imposibilidades para encontrar los rastros de la poeta mexicana y desaparecida Cesárea Tinajero, o también la cantidad de papeles, rastros, objetos, huellas y palabras escritas no al azar de tantos poetas y escritores que fueron “chupados” por el último gobierno militar que, con el afán de “desaparecerlos de la faz de la tierra”, no pudo borrarlos del todo. Así también es el caso (y el proyecto) en el que por quinta vez, los editores se embarcaron para lanzar el quinto libro de la colección Los Detectives Salvajes, en mayo de 2010: sacar a la luz el libro de poemas de Joaquín Areta, que se mantuvieron vivos en una agenda roja que su mujer, la diputada por el Frente para la Victoria Adela Segarra, guardó por muchos años y que hoy sale a la luz con el nombre Siempre tu palabra cerca.


¿Quién es este juglar que aparece en la escena poética y política de 2010? Joaquín Areta nació en Corrientes en 1955 y perteneció a una generación de poetas militantes como Walsh, Urondo, Bustos, Gelman, pero con la diferencia de que Areta militó de muy joven, escribió joven, murió joven y, a diferencia del resto, a partir de 2005 recién se empezó a escuchar su nombre. ¿Por qué? Porque en ese año, el por entonces presidente Néstor Kirchner eligió un poema suyo para abrir la Feria del Libro Internacional y marcó su destino y el de Joaquín en una misma vez. La de él, porque el poema de Areta se convirtió en su testamento final y la de Areta, porque su lectura sirvió para resucitar una voz más de los que forman parte de la Argentina Secreta. Un acto de justicia poética que sirvió para que ambos quedaran perpetuados en la memoria política del país. Un poema que, además, es un posicionamiento político tajante y dice así:

Quisiera que me recuerden
sin llorar ni lamentarme
quisiera que me recuerden
por haber hecho caminos
por haber marcado un rumbo
porque emocioné su alma
porque se sintieron queridos, protegidos y ayudados
porque interpreté sus ansias
porque canalicé su amor.

Quisiera que me recuerden
junto a la risa de los felices,
la seguridad de los justos,
el sufrimiento de los humildes.
Quisiera que me recuerden
con piedad por mis errores,
con comprensión por mis debilidades,
con cariño por mis virtudes,
si no es así, prefiero el olvido,
que será el más duro castigo
por no cumplir mi deber de hombre.


Un poema y a la vez un presagio. Un poema que reunió a dos personas de una misma generación y un material que por primera vez se hizo público gracias al andar detectivesco de Axat y Aiub. La libreta roja de 31 poemas fue el legado que Joaquín le dejó a su mujer y una de las pocas cosas que ella agarró la noche que escapó con su pequeño hijo en brazos. Esa libreta, además de ser un libro de poesía en potencia, fue el único recuerdo de Joaquín y el espacio-momento de reencuentro y reflexión entre la familia que quedó con Adela y su pequeño hijo Jorge Areta, poeta, músico y guardavida. “Yo siempre tuve la libreta. Dio vueltas por todo el mundo con nosotros, la fuimos fotocopiando e incluso la perdí y la volví a encontrar. Pero siempre circuló por el ámbito privado hasta que Julián Axat insistió y nos motivó a mí y a mi hijo a hacerlo, a publicarlo”, recordó Segarra en diálogo con Agencia NAN.

Siempre tu palabra cerca es, también, una herramienta contra el olvido, un libro de época donde se habla del amor, la lucha, la coyuntura de los sesenta/setenta, el amor, el compromiso, los compañeros y el rol como militantes. Un testimonio de la palabra viva que sale a la luz en momentos donde algunas heridas parecen querer madurar, para recordar a los que ya no están, a los que lucharon y a los que siguen luchando. Para intentar, aunque no estén presentes físicamente, despertar las mentes, siempre con la palabra cerca.


-- ¿Qué puede contar de los poemas y cuál es el sentimiento al darlos a conocer?

-- Son un puñado de poemas, alrededor de 30, y también hay algunas cartas en la libreta que no se incluyeron. Todos tienen que ver con temas de la época: el amor, la guerra, la lucha, la coyuntura de ese momento, el compromiso, el rol como militantes. Yo creo que esto tiene que ver con salir de lo privado a lo público y que desde 2003 hasta ahora hay una política de Estado de la memoria, la justicia y la verdad, para que se reivindique la historia, porque hasta hace poco éramos víctimas de la teoría de los dos demonios y ahora se dieron las condiciones de una reivindicación. Y así se nos dio el empujón para mostrar el material. Sentimos que en este momento lo podemos hacer público porque en algunas cuestiones habremos madurado, pero maduró nuestra historia en este proyecto también. Tengo esa sensación y mi hijo la comparte con otras características, la reivindicación de Joaquín y de otros amigos de la familia desaparecidos.

-- ¿Cómo es la historia del poema “Quisiera que me recuerden” y cómo llegó a manos de Néstor Kirchner?

-- Joaquín escribió ese poema en 1978, poquito antes de desaparecer el 29 de junio, unos días después del Mundial de Fútbol. Él siempre escribía y tenía una libretita en la que iba escribiendo esas últimas poesías. Y la noche que desapareció yo alcancé a agarrarla aunque no había leído todavía esos poemas. Desde ese día hasta el año pasado que los editamos, la libretita fue mi encuentro intimo con Joaquín. Respecto a cómo le llegó a Néstor Kirchner, la verdad fue una casualidad. El eligió un poema del libro La palabra viva, que reúne poemas de desaparecidos y ex militantes, y justo eligió el de Joaquín. Para mí fue un honor que él lo eligiera para leer porque yo creo que sintetiza toda una época. Joaquín y Néstor, además, se deben haber conocido porque ambos militaban en La Plata, pero no tengo certezas de ese encuentro.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Infancia y Dictadura: sobre cómo darle voz a lo que está “enquistado en el silencio”.-


Desde hace algunos meses Ángela Urondo le dio vida a un blog casi con la inocencia de una niña buscando su identidad. Así se embarcó en un proyecto mucho más grande que pretende construir las historias de esos chicos que vivieron la dictadura en carne propia y hasta ahora no tuvieron la posibilidad de contarlo. Hoy pueden hacerlo en un espacio que busca recuperar y resignificar parte de esos años duros que quedaron impregnados en la memoria.

Por Guillermina WatkinsFotografía gentileza de Ángela Urondo

Buenos Aires, octubre 27 (Agencia NAN-2010).- La mujer se hizo fuerte. Angie, como la llaman los que la conocen, tuvo que tornarse valerosa a la fuerza. Sin embargo, aún hoy, con sus 35 años, algo la continúa manteniendo niña. Algo que tiene en su mirada, algo que se cuela en sus palabras, algo que ya la deja dormir pero aún la mantiene despierta. Esa niña que, como se autodefine, “está desarmada de las palabras aún no aprendidas y es portadora del sinsentido de no poder asignarle contexto a su tristeza”, intenta explicar en conceptos y términos algo más que un proyecto.

Angie es Angela Urondo, la hija menor del poeta, periodista, dramaturgo, funcionario y militante de Montoneros Francisco “Paco” Urondo y de Alicia Raboy, jóven periodista y militante, ambos asesinados durante la última dictadura militar en Mendoza. Por eso también Ángela es, esa nena de once meses que fue testigo de ese destino que ya había sido trazado semanas atrás cuando desde la cúpula de Montoneros decidieron mandarlos hacia terrenos cordilleranos.

Y ahora, cuando sonríe o habla en doble sentido o con el humor más negro que ella desee, puede detener el tránsito, puede atraer como una serpiente y devorar el momento en una sola palabra. Su voracidad se traduce hoy, en decir lo que antes era no dicho. No quedan dudas que el Gen Urondo, aquel que empuñó las armas para buscar la palabra justa, se traduce en la escritura de Ángela: se nota su vital necesidad de expresarse para sacar máscaras a la luz y desenfundar por primera vez su verdad a través del arte que, claro, nunca deja de ser político.

En diálogo con Agencia NAN Ángela no habla de su infancia de manera directa pero ése es el espíritu que rodea toda la charla sobre su último proyecto virtual “Infancia y Dictadura” (http://www.infanciaydictadura.blogspot.com/). Un blog que se posiciona como la continuación de su primer espacio “pedacitos de Ángela” y como un espacio colectivo que se va acomodando para que todo joven que haya vivido la dictadura de manera directa o indirecta, puede evidenciar su historia a través de relatos o imágenes. Así, el puntapié es la foto que apareció el año pasado con ella en brazos de su padre con la cabeza cortada.

-- ¿Qué te representa esa cabeza cortada hoy?
-- Y bueno, demuestra el comienzo del corte que tuvo mi vida. Por eso, ahora que encaré este proyecto, no lo encaro como hija de desaparecidos, sino que empieza a tomar más magnitud lo que viví en primera persona. Hasta hace un tiempo mis relatos siempre iban en el contexto de la muerte de mis padres y por eso empecé mi primer blog que es Pedacitos de Ángela donde conté mi historia e inicié un período de desapropiación de mi historia para reafirmar mis raíces.

-- ¿Y cómo viene ese camino?
-- ¡Bien! Ahora intento buscar los términos más simples para describir mi historia. Y así fue como llegué, tres años después de empezar a escribirla, a contar fuera de mi ombligo. Me interesó tratar el tema del impacto de la dictadura militar en los chicos. Hablar sobre esos sueños sin sentido y el absurdo. Para empezar a acordarnos de cosas a las que no les podíamos poner palabras por ser, justamente eso, chicos. Pero los sueños son recuerdos y la recuperación es parte de recuperar la identidad. Entonces, en ese marco, es abro el espacio y la gente se empezó a sumar. Es sorprendente cómo después de dos meses y medio, he publicado más de una historia por día.

-- ¿Y cómo surge el proyecto?
-- Hace tiempo que tenía ganas de hacer una convocatoria para el proyecto de arte de una muestra colectiva de hijos de desaparecidos, pero cuando pensé bien todo me dije “no tengo ganas de limitarme sólo a hijos”. Entonces, a partir del eje temático “Infancia y Dictadura”, me di cuenta que no sólo los que somos hijos tenemos un humor particular, sino que también, mucha gente que en algún punto vivió esos años de muy de cerca, también tenía secuelas. Hay un montón de pibes que tienen “efectos de la dictadura” sin tener a sus padres desaparecidos. Además, me pareció necesario romper con eso, con que sólo somos HIJOS, cuando en realidad vivimos la dictadura en carne propia, en primera persona igual que nuestros padres o no. Por eso la variedad de textos es amplia y cuando se mezclan esos relatos de afectados y otros que no, sale lo interesante. O sea, cómo esa dictadura les dejó un registro. Si hubo 30 mil desaparecidos, entonces hubo 30 mil procedimientos por lo menos, y su hubo 30 mil procedimientos, me imagino los vecinos, los familiares, los compañeros de todos esos también son víctimas de la dictadura. Esas son historias que quedaron sueltas y la consecuencia de que lo sigan estando se mantiene hasta hoy.

-- ¿Cómo es el proceso de escritura de las historias?
--Mucha gente empezó a mandarme sus historias después de que yo publicase la mía. Y abajo empezaban a comentarme los sueños que habían tenido. Entonces, lo primero que hice fue transcribir esos primeros relatos, armé el blog, los subí, les pedí permiso y publiqué. Esto hace dos meses y medio; ahora ya recibí como 75 relatos, más de uno por día. Aparte. Por el momento me escribieron de muchas provincias, de Salta, Jujuy, La Pampa, y de otros lugares como Chile y México. Con otra gente saqué relatos de comentarios, charlas y después armaba los textos. Hay un gran abanico de historias y ojalá algún día esto pueda ser un libro. ¿Por qué no?

-- Lo importante es decirlo, ¿no?-- Sí, yo creo que ése es el objetivo central: decir las cosas que de chicos no podíamos decir por muchas razones. En mi caso yo no podía decir porque cuando era chica, no tenía palabras para decirlo y porque recién pude hacerlo de mucho más grande, más que adolescente. Yo no sabía lo que tenía que saber. Además, te decían que tenías que esconder una parte, reconciliarte con otra y, como toda buena niña de modales, agradeciendo siempre.

-- Encima que sos “perdedora” te hacían reconciliarte...-- Decir esas cosas que no podían decir de chicos. Eso no se habla, eso no se dice, eso no se toca. Todo quedó enquistado en un silencio. Y de chicos nos dijeron eso le pasó a la generación de los más grandes. Y eso no es cierto, también nos pasó a nosotros. Hubo un impacto en todos.

-- ¿Consideras que está fuertemente arraigado a lo político a tu arte?-- Sí, claro. Todo esto es escrito con mucha conciencia y desde que se me ocurrió la consigna estaba segura de que iba a tener respuesta porque la idea muy clara. Las vivencias tienen que ver con lo simbólico, es decir, cómo lo simbólico de la dictadura quedó en los sueños, y en los recuerdos. Pero también eso se nota en mi arte fundamental que es la gráfica. Yo me considero dibujante, de hecho he realizado muchísimas obras. La gráfica es mi lenguaje, mi herramienta natural. A través del arte, cuando era chica, salían todo el tiempo un montón de cosas a la superficie que no entendía cómo salían. Recuerdo que en una clase de teatro nos hicieron trabajar sobre un bebé en una cuna y que los profesores se quedaron en silencio cuando me vieron, porque a pesar que yo tuve un corte ahí, había algo en esa relación de madre-bebé que me sensibilizaba y que la podía mantener en vilo. En todos los Urondo hay una necesidad de expresarse: muchos somos artistas plásticos, otros músicos y algunos escriben.

-- Y ahora parece que la historia se va a empezar a escribir a partir de los juicios en Mendoza por la muerte de tus padres y de otros desaparecidos, ¿no es cierto? ¿Cómo empieza todo el proceso?
-- (En tono irónico) El 17 de junio de 1976 íbamos en un Renault 6 y tuvimos un “problemita” con unos milicos asesinos. En ese momento arranca la causa y yo me la pierdo porque estuve con una familia que no era la mía. Pero cuando recupero a mi verdadera familia, me entero de todo y que sus asesinos estaban sueltos porque (Raúl) Alfonsín y (Carlos) Menem les habían dado indulto. Entonces me enteré de mi historia en un contexto re “looser” a nivel legal. Y bueno, pasó el tiempo, en el que muchos luchábamos para no reconciliarnos con los asesinos hasta que se abrieron los juicios por la Verdad y se inició todo este último proceso. Hoy, la causa en Mendoza viene con todos los palos en las ruedas que los milicos vienen poniendo: que nos cambian de juez, que tal y otra cosa, y así no podemos empezar más. Por ahora tenemos fecha para el 17 de noviembre y ojalá de una buena vez por todas, esto arranque. De todos modos, la Cámara Federal de Mendoza está compuesta por jueces que fueron cómplices durante la dictadura en Mendoza, y todos tienen casos de haber aceptado la tortura. De ocho camaristas, cinco tienen muchas pruebas en su contra por haber sido cómplices y están haciendo miles de artilugios para que no los remuevan de sus cargos. Por suerte, somos 18 causas juntas las que tenemos fecha para el 17 y, aunque nos pongan piedras en el camino, ellos ya están muy acorralados por sus propias pruebas. Pero es difícil hablar de justicia en Mendoza cuando estos tipos siguen siendo parte del sistema judicial. Mendoza necesita una purga judicial urgente para seguir adelante.

Ángela continúa hablando de los sueños como espacio donde se puede vivir algo realmente verdadero, a pesar de la realidad. No es casualidad que ella, después de 20 años, haya podido reconstruir la causa de sus angustias a través de los sueños, mucho antes de saber la verdad sobre su primera ruptura fundacional. También habla de collages, de retratos, de caprichos, de pedacitos. Todas palabras en diminutivo, más ligadas a la infancia, pero que en ella siguen resonando fuerte aún siendo adulta, aún siendo madre.

Porque son los sueños, esos recuerdos o mundos paralelos, donde lo imposible se vuelve real. Ahí donde todavía ella es esa misma nena que siente el calor de su madre que la abraza, plantándola con su amor en el mundo para dejar de sentirse huérfana. Y Ángela, ahora es grande y sabe que su función en el mundo es destapar esos sueños, esas realidades, para buscar la palabra justa con los que nombrar esos abrazos no abrazos –como dijese su padre-

viernes, 3 de septiembre de 2010

Rafa Paz: “Me tienen harto los géneros”.-

Uno de los tantos alteregos del fotógrafo, publicista y manager de rock se confiesa en una charla de casi una hora con Agencia NAN. Rodeado de dos de sus amigos de la escena rockera y recientemente teñido de rubio a lo Lou Reed, el artista confiesa que está cansado de los encasillamientos, que ya escuchó todo lo que hoy está de moda y que quiere armar una productora donde todo sea rock.

Por Guillermina Watkins
Fotografía gentileza Rob Colanzo (Reynols)

Buenos Aires, Septiembre 3 (Agencia NAN-2010).- Rafa Paz tiene un sueño: quiere hacer todo –y de todo- por el rock. Desde aquel año en que salió de su ventosa Zapala natal para empezar a estudiar dos carreras que no le interesaron (Contador Público y Administración de Empresas), siempre supo que terminaría en la música de alguna u otra manera. De esas revistas perdidas como la Madhouse, o esas visitas a Mix Láser, la primera rockería de Neuquén, y también las graffiteadas por el centro zapalino, pasó a ser hoy uno de los fotógrafos de rock de bandas como Massacre, Litto Nebbia, Kahunas, Dante Spinetta, Tormentos, La Patrulla Espacial y el mítico grupo indie de los noventa conocido como los Reynols, que después de seis años volverá a reunirse a fines de este año.

Creador del sello Big Making Records, el artista pretende reunir a todas las bandas independientes que están sueltas, sin “identidad”, para seguir armando una pequeña familia de músicos: los amigos de Kirchner, Trostrigo, Sortie, Turi, Lo más horrible del mundo son algunos de los nombres a las que convocó para grabar en su firma en el estudio de Diego Acosta, músico también de Verdeoscuro. “Hoy es difícil vender discos, entonces algunos los producimos y otros los subimos a internet y de ahí le metemos”, le explica a Agencia NAN Rafa Paz que se acaba de convertir en un “Lou Reed de cinco pesos”, tras haberse teñido el pelo de rubio para su reciente cumpleaños.

--¿Cómo surge la idea de armar un sello independiente, siendo fotógrafo de rock, y cuál es el concepto que hay detrás de todo el proyecto?
--La gente no te compra los discos independientes y casi que tampoco está comprando discos de nadie. Entonces a algunos los sacamos y a otros no. Medio rata la onda, pero a veces quince pesos no son nada y encima te queda el disco. Tranquilamente, esos trabajos podrán convertirse en algo de culto o no, pero igual quedan, como parte de una época. Cuando tenés un sellito y vas armando una colección está bueno porque el sello te da una identidad o te garantiza algo, como la calidad misma.

--Entonces tu idea es conjugar todas las disciplinas comunicacionales para trabajar con la música, podría decirse…--Sí, ponele. O sea, yo empecé dos carreras que me di cuenta que no me gustaban, tal vez por un mandamiento familiar. Es más, no sé cómo me metí. En un año aprobé dos materias creo que porque me gustaba a la profesora, pero nada más. Me di cuenta un poco más tarde de algo: hay que hacer lo que a uno le gusta y ser amplio. Yo soy creativo publicitario, pero no trabajo de eso, trabajo del arte, haciendo publicidad y difusión de las bandas del sello, haciéndoles el managment y la fotografía. O sea, para mí la música es un todo, hay un todo alrededor de la música, ¿no? Es más, me metí en la fotografía de rock porque me gustaba el rock y la fotografía, no más que eso.

--¿Y cuál fue tu primera foto, cómo hacés para llegar a Litto Nebbia?
--Uff... a ver, yo empiezo con Masacre, sacándoles una foto con la misma cámara que le sacaba fotos en los actos a mis primas. Después, empecé a curtir la onda garage, “Saaaarf” (surf) como dice Litto, y así fue llegando el resto de los artistas. Yo no trabajo para ellos, sino que trabajo con ellos. Es más, a Litto lo conocí por un amigo y casi que le declaré mi amor sacándole fotos. Después, conseguí su e-mail, le mandé las fotos, le gustaron y me respondió. Para mí fue un flash recibir un correo firmado por él. Quizá si fuese un ser sensible le sacaría fotos a viejitos, pero la música es lo que más me interesa en la vida.

--Podrías reeditar los discos de Los Gatos con Big Making…
--¡Ojalá! La verdad que sería fantástico, pero no sé cómo es el tema de los derechos. Es una de mis bandas preferidas. Yo reeditaría todo, no puedo creer cómo Beat N° 1, cuarto disco de Los Gatos, no se puede conseguir porque no lo tiene nadie. Es una locura. No deberían faltar las piedras fundamentales como ellos, Pappo, que le dieron tanto al rock.

--Ahora hay como un resurgimiento del rock nacional en las bandas independientes, ¿lo ves de la misma manera?--Sí y no. En algunas bandas se nota esa intención de recuperar el rock y en otras no. Yo estoy escuchando de todo. Estoy cansado de los géneros, los detesto, me cago en ellos. Me gusta mucho el folclore, el rock. Estoy escuchando a Shaman, La Patrulla, Los Reyes del Falsete, Ruta del desierto, algunas bandas de Chile, como Los Tres o Prisioneros, Los Gatos. A veces cae mi amigo Gus, bajista de Amorfus y me trae Morphine, con su saxofón. Es decir, no tengo problemas de nada ni con nada.

--Y ahora, al menos los que te siguen por Facebook, han descubierto que empezaste tu carrera de músico. No tenés problema en calzarte el poncho, agarrar el bombo e irte de gira por Chile.
--Mirá, si la gente se enteró hace dos meses que soy músico, yo creo que me enteré hace tres. Nadie me hacía el aguante con el tema del folclore, como que están encerraditos en sus cosas y yo siento que escuché eso varias veces. ¿Cómo puede ser que tengamos casi 30 años y sigamos escuchando lo mismo? Hay cosas que te tienen que dejar de gustar a cierta edad, no sé, ir sumando a la gran biblioteca. No hay que encerrarse en un estilo, y por eso yo quiero ir armando una banda que haga un tema de cada estilo, que sepa fusionar. Cuando ensayamos a veces sentimos que tiene que ir una parte de drum and bass y la ponemos. Onda, folclore con drum and bass, con un poco de Cafrune, de Los Jaivas, de rock, de cualquier cosa.

--Y se fueron de gira con Trostrigo, que es tu proyecto de folclore.--Sí, toco con Rodrigo que es un chico de Chile. Nos fuimos allá porque hay como una movida más grande de folclore independiente. O sea, acá hay, pero es como siempre el mismo circuito. Allá hay de todo en todos lados. Acá no siento que haya algo nuevo en el folclore argentino. A veces Shaman hace algo con eso, pero sino es todo lo mismo. Por eso apareció mi alter ego, Poncho Korea, que es como Batman, sale cuando tiene que salir, el resto del día soy Bruno Díaz, casi multimillonario.

Así, Rafa Paz, Poncho Korea, Trostrigo, como quieran llamarlo, cierra su diálogo con Agencia NAN, entre muchas risas con sus amigos el saxofonista de Amorfuss y Rob Colanzo, guitarrista de Reynols , quienes son los encargados de sacarle la foto para la siguiente nota y en una última declaración afirma que su nuevo proyecto será hacer música para el acto sexual “onda Massive Attack, onda Air”. Habrá que esperar sentados las novedades. O quizás sea mejor acostados.


Big Making Records: http://www.big-making.com/
Web foto: http://www.fotopaz.com/

miércoles, 18 de agosto de 2010

Moscas en La Conrado Centro Cultural de Neuquén.-

Humor negro, danzas estrambóticas y una heladera que conecta el mundo exterior con una cocina que es el epicentro de una historia de violencia familiar son algunos de los ingredientes que condimentan la obra creada por el grupo que dirige Anahí Acosta en la capital neuquina.

Por Guillermina Watkins
Fotografía gentileza de Luisina Fontenla

Buenos Aires, agosto 10 (Agencia NAN-2010).- El nuevo camino del teatro independiente neuquino está signado por el absurdo de las situaciones comunes. Sin dejar, claro, la inventiva ficcional dramática de sus personajes, el teatro de la región patagónica pareciera estar transitando rumbos frescos donde la burla, el humor, el doble sentido y los gags más inesperados pueden cobrar sentido con vertiginosidad. Así al menos es lo que demuestran varias de las obras que están en cartelera en la capital de Neuquén, como la recién estrenada Moscas, dirigida por Anahí Acosta y que permanecerá en escena todos los sábados de agosto, siempre a las 21.30 en La Conrado Centro Cultural de esa ciudad (Irigoyen 138).

Las moscas no son las que el filósofo francés Jean Paúl Sartre denominó como la “conciencia que busca la libertad”, sino una excusa para empezar a hablar sobre esas cosas que molestan en los circuitos sociales más íntimos. El ejemplo más claro es la familia: epicentro de rencores, odios, alegrías, amores y decepciones. Así, el grupo de teatro concertado eligió trabajar sobre los vínculos estrechos que, a través de la frustración de los individuos que la componen para lograr sus aspiraciones, recurren a la violencia física y psicológica como solución al problema. Es decir, las moscas, su sonido molesto y la necesidad de aniquilarlas una por una, demuestran los rasgos enfermos de una familia en decadencia que a través de guiños al espectador, lo sacan de su lugar y le cuentan con gestos, palabras y silencios, un poco de las redes que se tejen en cada familia.

En principio, la obra transcurre en un escenario cotidiano: la cocina de un hogar. No son necesarios más que una mesa, varias sillas, un matamoscas en aerosol y uno analógico (manual), ollas, un boul y otros elementos útiles, además de bolsas de compras vacías en una heladera desvencijada que funciona de puerta de entrada y salida de los actores.

De esta forma, Carolina Encina, María Prieto, Laura Romero y Leandro Stepanchuc se ponen en la piel de Lucrecia –hija medio estúpida-, Catalina –abuela cómplice-, María Rosa –madre sumisa y violenta- y Braulio –padre alcohólico y violento- y narran en pocas palabras las peripecias de una familia signada por la violencia del silencio y la sumisión por parte de las mujeres a un ente mayor –Braulio- que las domina psicológica, física y económicamente.

Con este hilo, la obra transcurrirá durante una hora, a través de un viaje de humor negro. En ese movimiento se logran ver diferentes formas de ejercer la violencia: una espiral del silencio que va colocando a cada uno de los personajes en su rol de sometimiento y que sólo en un momento se pondrá en jaque cuando Catalina, la abuela, decida comenzar un juego de intercambio de roles. Así, cada uno de los personajes será partícipe del terror que ejerce sobre el otro pero durará poco la ilusión y el desencanto, y los personajes elegirán volver a sus pieles vergonzantes.

Escenas donde Braulio le pega a su hija y se desata una danza estrambótica muy bien lograda por la niña, o bailes eróticos que narran el momento en que el padre obliga a su mujer a mantener relaciones sexuales, contrastan con las intenciones de una Lucrecia liberada y decidida a vengarse de su progenitor. Ahí es donde la obra comienza a tener otro sabor. De la amargura temática –y no de sensaciones, porque, como se dijo, en ningún momento el tópico violenta lleva al espectador a la congoja-, se pasa a momentos graciosos, bizarros, donde las tres mujeres comienzan una emboscada contra Braulio, musicalizada por la excelente composición de Carlos Tendler, que no llega a completarse pero que tiene un final feliz ya que definitivamente Braulio las deja solas. O al menos, eso es lo que parece.

El resto cabría imaginárselo. ¿Cómo estas tres mujeres partícipes de un círculo vicioso podrán manejarse solas en un contexto tan desolador como el que Moscas anuncia? Sin embargo, a ellas pareciera no importarles y el amor comienza a materializarse en sus miradas. Así, las tres, con caras de mujeres maltratadas no sólo por un marido acosador sino por las últimas consecuencias del país que las dejó medio estúpidas, desamparadas y dependientes, comienzan un nuevo camino en sus rutinarias vidas.

¿Podrán, entonces, hacerlo? La obra no da indicios de eso y, de hecho, es complicado imaginárselas despegando psíquicamente de la realidad violenta. De todos modos, ellas sonríen estúpidamente. Con esa estupidez propia del humor negro y del poder reírse de las cosas más cercanas; esas que están a la vuelta de la esquina, dentro de nuestra casa, en nuestro ombligo.