miércoles, 27 de octubre de 2010

Infancia y Dictadura: sobre cómo darle voz a lo que está “enquistado en el silencio”.-


Desde hace algunos meses Ángela Urondo le dio vida a un blog casi con la inocencia de una niña buscando su identidad. Así se embarcó en un proyecto mucho más grande que pretende construir las historias de esos chicos que vivieron la dictadura en carne propia y hasta ahora no tuvieron la posibilidad de contarlo. Hoy pueden hacerlo en un espacio que busca recuperar y resignificar parte de esos años duros que quedaron impregnados en la memoria.

Por Guillermina WatkinsFotografía gentileza de Ángela Urondo

Buenos Aires, octubre 27 (Agencia NAN-2010).- La mujer se hizo fuerte. Angie, como la llaman los que la conocen, tuvo que tornarse valerosa a la fuerza. Sin embargo, aún hoy, con sus 35 años, algo la continúa manteniendo niña. Algo que tiene en su mirada, algo que se cuela en sus palabras, algo que ya la deja dormir pero aún la mantiene despierta. Esa niña que, como se autodefine, “está desarmada de las palabras aún no aprendidas y es portadora del sinsentido de no poder asignarle contexto a su tristeza”, intenta explicar en conceptos y términos algo más que un proyecto.

Angie es Angela Urondo, la hija menor del poeta, periodista, dramaturgo, funcionario y militante de Montoneros Francisco “Paco” Urondo y de Alicia Raboy, jóven periodista y militante, ambos asesinados durante la última dictadura militar en Mendoza. Por eso también Ángela es, esa nena de once meses que fue testigo de ese destino que ya había sido trazado semanas atrás cuando desde la cúpula de Montoneros decidieron mandarlos hacia terrenos cordilleranos.

Y ahora, cuando sonríe o habla en doble sentido o con el humor más negro que ella desee, puede detener el tránsito, puede atraer como una serpiente y devorar el momento en una sola palabra. Su voracidad se traduce hoy, en decir lo que antes era no dicho. No quedan dudas que el Gen Urondo, aquel que empuñó las armas para buscar la palabra justa, se traduce en la escritura de Ángela: se nota su vital necesidad de expresarse para sacar máscaras a la luz y desenfundar por primera vez su verdad a través del arte que, claro, nunca deja de ser político.

En diálogo con Agencia NAN Ángela no habla de su infancia de manera directa pero ése es el espíritu que rodea toda la charla sobre su último proyecto virtual “Infancia y Dictadura” (http://www.infanciaydictadura.blogspot.com/). Un blog que se posiciona como la continuación de su primer espacio “pedacitos de Ángela” y como un espacio colectivo que se va acomodando para que todo joven que haya vivido la dictadura de manera directa o indirecta, puede evidenciar su historia a través de relatos o imágenes. Así, el puntapié es la foto que apareció el año pasado con ella en brazos de su padre con la cabeza cortada.

-- ¿Qué te representa esa cabeza cortada hoy?
-- Y bueno, demuestra el comienzo del corte que tuvo mi vida. Por eso, ahora que encaré este proyecto, no lo encaro como hija de desaparecidos, sino que empieza a tomar más magnitud lo que viví en primera persona. Hasta hace un tiempo mis relatos siempre iban en el contexto de la muerte de mis padres y por eso empecé mi primer blog que es Pedacitos de Ángela donde conté mi historia e inicié un período de desapropiación de mi historia para reafirmar mis raíces.

-- ¿Y cómo viene ese camino?
-- ¡Bien! Ahora intento buscar los términos más simples para describir mi historia. Y así fue como llegué, tres años después de empezar a escribirla, a contar fuera de mi ombligo. Me interesó tratar el tema del impacto de la dictadura militar en los chicos. Hablar sobre esos sueños sin sentido y el absurdo. Para empezar a acordarnos de cosas a las que no les podíamos poner palabras por ser, justamente eso, chicos. Pero los sueños son recuerdos y la recuperación es parte de recuperar la identidad. Entonces, en ese marco, es abro el espacio y la gente se empezó a sumar. Es sorprendente cómo después de dos meses y medio, he publicado más de una historia por día.

-- ¿Y cómo surge el proyecto?
-- Hace tiempo que tenía ganas de hacer una convocatoria para el proyecto de arte de una muestra colectiva de hijos de desaparecidos, pero cuando pensé bien todo me dije “no tengo ganas de limitarme sólo a hijos”. Entonces, a partir del eje temático “Infancia y Dictadura”, me di cuenta que no sólo los que somos hijos tenemos un humor particular, sino que también, mucha gente que en algún punto vivió esos años de muy de cerca, también tenía secuelas. Hay un montón de pibes que tienen “efectos de la dictadura” sin tener a sus padres desaparecidos. Además, me pareció necesario romper con eso, con que sólo somos HIJOS, cuando en realidad vivimos la dictadura en carne propia, en primera persona igual que nuestros padres o no. Por eso la variedad de textos es amplia y cuando se mezclan esos relatos de afectados y otros que no, sale lo interesante. O sea, cómo esa dictadura les dejó un registro. Si hubo 30 mil desaparecidos, entonces hubo 30 mil procedimientos por lo menos, y su hubo 30 mil procedimientos, me imagino los vecinos, los familiares, los compañeros de todos esos también son víctimas de la dictadura. Esas son historias que quedaron sueltas y la consecuencia de que lo sigan estando se mantiene hasta hoy.

-- ¿Cómo es el proceso de escritura de las historias?
--Mucha gente empezó a mandarme sus historias después de que yo publicase la mía. Y abajo empezaban a comentarme los sueños que habían tenido. Entonces, lo primero que hice fue transcribir esos primeros relatos, armé el blog, los subí, les pedí permiso y publiqué. Esto hace dos meses y medio; ahora ya recibí como 75 relatos, más de uno por día. Aparte. Por el momento me escribieron de muchas provincias, de Salta, Jujuy, La Pampa, y de otros lugares como Chile y México. Con otra gente saqué relatos de comentarios, charlas y después armaba los textos. Hay un gran abanico de historias y ojalá algún día esto pueda ser un libro. ¿Por qué no?

-- Lo importante es decirlo, ¿no?-- Sí, yo creo que ése es el objetivo central: decir las cosas que de chicos no podíamos decir por muchas razones. En mi caso yo no podía decir porque cuando era chica, no tenía palabras para decirlo y porque recién pude hacerlo de mucho más grande, más que adolescente. Yo no sabía lo que tenía que saber. Además, te decían que tenías que esconder una parte, reconciliarte con otra y, como toda buena niña de modales, agradeciendo siempre.

-- Encima que sos “perdedora” te hacían reconciliarte...-- Decir esas cosas que no podían decir de chicos. Eso no se habla, eso no se dice, eso no se toca. Todo quedó enquistado en un silencio. Y de chicos nos dijeron eso le pasó a la generación de los más grandes. Y eso no es cierto, también nos pasó a nosotros. Hubo un impacto en todos.

-- ¿Consideras que está fuertemente arraigado a lo político a tu arte?-- Sí, claro. Todo esto es escrito con mucha conciencia y desde que se me ocurrió la consigna estaba segura de que iba a tener respuesta porque la idea muy clara. Las vivencias tienen que ver con lo simbólico, es decir, cómo lo simbólico de la dictadura quedó en los sueños, y en los recuerdos. Pero también eso se nota en mi arte fundamental que es la gráfica. Yo me considero dibujante, de hecho he realizado muchísimas obras. La gráfica es mi lenguaje, mi herramienta natural. A través del arte, cuando era chica, salían todo el tiempo un montón de cosas a la superficie que no entendía cómo salían. Recuerdo que en una clase de teatro nos hicieron trabajar sobre un bebé en una cuna y que los profesores se quedaron en silencio cuando me vieron, porque a pesar que yo tuve un corte ahí, había algo en esa relación de madre-bebé que me sensibilizaba y que la podía mantener en vilo. En todos los Urondo hay una necesidad de expresarse: muchos somos artistas plásticos, otros músicos y algunos escriben.

-- Y ahora parece que la historia se va a empezar a escribir a partir de los juicios en Mendoza por la muerte de tus padres y de otros desaparecidos, ¿no es cierto? ¿Cómo empieza todo el proceso?
-- (En tono irónico) El 17 de junio de 1976 íbamos en un Renault 6 y tuvimos un “problemita” con unos milicos asesinos. En ese momento arranca la causa y yo me la pierdo porque estuve con una familia que no era la mía. Pero cuando recupero a mi verdadera familia, me entero de todo y que sus asesinos estaban sueltos porque (Raúl) Alfonsín y (Carlos) Menem les habían dado indulto. Entonces me enteré de mi historia en un contexto re “looser” a nivel legal. Y bueno, pasó el tiempo, en el que muchos luchábamos para no reconciliarnos con los asesinos hasta que se abrieron los juicios por la Verdad y se inició todo este último proceso. Hoy, la causa en Mendoza viene con todos los palos en las ruedas que los milicos vienen poniendo: que nos cambian de juez, que tal y otra cosa, y así no podemos empezar más. Por ahora tenemos fecha para el 17 de noviembre y ojalá de una buena vez por todas, esto arranque. De todos modos, la Cámara Federal de Mendoza está compuesta por jueces que fueron cómplices durante la dictadura en Mendoza, y todos tienen casos de haber aceptado la tortura. De ocho camaristas, cinco tienen muchas pruebas en su contra por haber sido cómplices y están haciendo miles de artilugios para que no los remuevan de sus cargos. Por suerte, somos 18 causas juntas las que tenemos fecha para el 17 y, aunque nos pongan piedras en el camino, ellos ya están muy acorralados por sus propias pruebas. Pero es difícil hablar de justicia en Mendoza cuando estos tipos siguen siendo parte del sistema judicial. Mendoza necesita una purga judicial urgente para seguir adelante.

Ángela continúa hablando de los sueños como espacio donde se puede vivir algo realmente verdadero, a pesar de la realidad. No es casualidad que ella, después de 20 años, haya podido reconstruir la causa de sus angustias a través de los sueños, mucho antes de saber la verdad sobre su primera ruptura fundacional. También habla de collages, de retratos, de caprichos, de pedacitos. Todas palabras en diminutivo, más ligadas a la infancia, pero que en ella siguen resonando fuerte aún siendo adulta, aún siendo madre.

Porque son los sueños, esos recuerdos o mundos paralelos, donde lo imposible se vuelve real. Ahí donde todavía ella es esa misma nena que siente el calor de su madre que la abraza, plantándola con su amor en el mundo para dejar de sentirse huérfana. Y Ángela, ahora es grande y sabe que su función en el mundo es destapar esos sueños, esas realidades, para buscar la palabra justa con los que nombrar esos abrazos no abrazos –como dijese su padre-

viernes, 3 de septiembre de 2010

Rafa Paz: “Me tienen harto los géneros”.-

Uno de los tantos alteregos del fotógrafo, publicista y manager de rock se confiesa en una charla de casi una hora con Agencia NAN. Rodeado de dos de sus amigos de la escena rockera y recientemente teñido de rubio a lo Lou Reed, el artista confiesa que está cansado de los encasillamientos, que ya escuchó todo lo que hoy está de moda y que quiere armar una productora donde todo sea rock.

Por Guillermina Watkins
Fotografía gentileza Rob Colanzo (Reynols)

Buenos Aires, Septiembre 3 (Agencia NAN-2010).- Rafa Paz tiene un sueño: quiere hacer todo –y de todo- por el rock. Desde aquel año en que salió de su ventosa Zapala natal para empezar a estudiar dos carreras que no le interesaron (Contador Público y Administración de Empresas), siempre supo que terminaría en la música de alguna u otra manera. De esas revistas perdidas como la Madhouse, o esas visitas a Mix Láser, la primera rockería de Neuquén, y también las graffiteadas por el centro zapalino, pasó a ser hoy uno de los fotógrafos de rock de bandas como Massacre, Litto Nebbia, Kahunas, Dante Spinetta, Tormentos, La Patrulla Espacial y el mítico grupo indie de los noventa conocido como los Reynols, que después de seis años volverá a reunirse a fines de este año.

Creador del sello Big Making Records, el artista pretende reunir a todas las bandas independientes que están sueltas, sin “identidad”, para seguir armando una pequeña familia de músicos: los amigos de Kirchner, Trostrigo, Sortie, Turi, Lo más horrible del mundo son algunos de los nombres a las que convocó para grabar en su firma en el estudio de Diego Acosta, músico también de Verdeoscuro. “Hoy es difícil vender discos, entonces algunos los producimos y otros los subimos a internet y de ahí le metemos”, le explica a Agencia NAN Rafa Paz que se acaba de convertir en un “Lou Reed de cinco pesos”, tras haberse teñido el pelo de rubio para su reciente cumpleaños.

--¿Cómo surge la idea de armar un sello independiente, siendo fotógrafo de rock, y cuál es el concepto que hay detrás de todo el proyecto?
--La gente no te compra los discos independientes y casi que tampoco está comprando discos de nadie. Entonces a algunos los sacamos y a otros no. Medio rata la onda, pero a veces quince pesos no son nada y encima te queda el disco. Tranquilamente, esos trabajos podrán convertirse en algo de culto o no, pero igual quedan, como parte de una época. Cuando tenés un sellito y vas armando una colección está bueno porque el sello te da una identidad o te garantiza algo, como la calidad misma.

--Entonces tu idea es conjugar todas las disciplinas comunicacionales para trabajar con la música, podría decirse…--Sí, ponele. O sea, yo empecé dos carreras que me di cuenta que no me gustaban, tal vez por un mandamiento familiar. Es más, no sé cómo me metí. En un año aprobé dos materias creo que porque me gustaba a la profesora, pero nada más. Me di cuenta un poco más tarde de algo: hay que hacer lo que a uno le gusta y ser amplio. Yo soy creativo publicitario, pero no trabajo de eso, trabajo del arte, haciendo publicidad y difusión de las bandas del sello, haciéndoles el managment y la fotografía. O sea, para mí la música es un todo, hay un todo alrededor de la música, ¿no? Es más, me metí en la fotografía de rock porque me gustaba el rock y la fotografía, no más que eso.

--¿Y cuál fue tu primera foto, cómo hacés para llegar a Litto Nebbia?
--Uff... a ver, yo empiezo con Masacre, sacándoles una foto con la misma cámara que le sacaba fotos en los actos a mis primas. Después, empecé a curtir la onda garage, “Saaaarf” (surf) como dice Litto, y así fue llegando el resto de los artistas. Yo no trabajo para ellos, sino que trabajo con ellos. Es más, a Litto lo conocí por un amigo y casi que le declaré mi amor sacándole fotos. Después, conseguí su e-mail, le mandé las fotos, le gustaron y me respondió. Para mí fue un flash recibir un correo firmado por él. Quizá si fuese un ser sensible le sacaría fotos a viejitos, pero la música es lo que más me interesa en la vida.

--Podrías reeditar los discos de Los Gatos con Big Making…
--¡Ojalá! La verdad que sería fantástico, pero no sé cómo es el tema de los derechos. Es una de mis bandas preferidas. Yo reeditaría todo, no puedo creer cómo Beat N° 1, cuarto disco de Los Gatos, no se puede conseguir porque no lo tiene nadie. Es una locura. No deberían faltar las piedras fundamentales como ellos, Pappo, que le dieron tanto al rock.

--Ahora hay como un resurgimiento del rock nacional en las bandas independientes, ¿lo ves de la misma manera?--Sí y no. En algunas bandas se nota esa intención de recuperar el rock y en otras no. Yo estoy escuchando de todo. Estoy cansado de los géneros, los detesto, me cago en ellos. Me gusta mucho el folclore, el rock. Estoy escuchando a Shaman, La Patrulla, Los Reyes del Falsete, Ruta del desierto, algunas bandas de Chile, como Los Tres o Prisioneros, Los Gatos. A veces cae mi amigo Gus, bajista de Amorfus y me trae Morphine, con su saxofón. Es decir, no tengo problemas de nada ni con nada.

--Y ahora, al menos los que te siguen por Facebook, han descubierto que empezaste tu carrera de músico. No tenés problema en calzarte el poncho, agarrar el bombo e irte de gira por Chile.
--Mirá, si la gente se enteró hace dos meses que soy músico, yo creo que me enteré hace tres. Nadie me hacía el aguante con el tema del folclore, como que están encerraditos en sus cosas y yo siento que escuché eso varias veces. ¿Cómo puede ser que tengamos casi 30 años y sigamos escuchando lo mismo? Hay cosas que te tienen que dejar de gustar a cierta edad, no sé, ir sumando a la gran biblioteca. No hay que encerrarse en un estilo, y por eso yo quiero ir armando una banda que haga un tema de cada estilo, que sepa fusionar. Cuando ensayamos a veces sentimos que tiene que ir una parte de drum and bass y la ponemos. Onda, folclore con drum and bass, con un poco de Cafrune, de Los Jaivas, de rock, de cualquier cosa.

--Y se fueron de gira con Trostrigo, que es tu proyecto de folclore.--Sí, toco con Rodrigo que es un chico de Chile. Nos fuimos allá porque hay como una movida más grande de folclore independiente. O sea, acá hay, pero es como siempre el mismo circuito. Allá hay de todo en todos lados. Acá no siento que haya algo nuevo en el folclore argentino. A veces Shaman hace algo con eso, pero sino es todo lo mismo. Por eso apareció mi alter ego, Poncho Korea, que es como Batman, sale cuando tiene que salir, el resto del día soy Bruno Díaz, casi multimillonario.

Así, Rafa Paz, Poncho Korea, Trostrigo, como quieran llamarlo, cierra su diálogo con Agencia NAN, entre muchas risas con sus amigos el saxofonista de Amorfuss y Rob Colanzo, guitarrista de Reynols , quienes son los encargados de sacarle la foto para la siguiente nota y en una última declaración afirma que su nuevo proyecto será hacer música para el acto sexual “onda Massive Attack, onda Air”. Habrá que esperar sentados las novedades. O quizás sea mejor acostados.


Big Making Records: http://www.big-making.com/
Web foto: http://www.fotopaz.com/

miércoles, 18 de agosto de 2010

Moscas en La Conrado Centro Cultural de Neuquén.-

Humor negro, danzas estrambóticas y una heladera que conecta el mundo exterior con una cocina que es el epicentro de una historia de violencia familiar son algunos de los ingredientes que condimentan la obra creada por el grupo que dirige Anahí Acosta en la capital neuquina.

Por Guillermina Watkins
Fotografía gentileza de Luisina Fontenla

Buenos Aires, agosto 10 (Agencia NAN-2010).- El nuevo camino del teatro independiente neuquino está signado por el absurdo de las situaciones comunes. Sin dejar, claro, la inventiva ficcional dramática de sus personajes, el teatro de la región patagónica pareciera estar transitando rumbos frescos donde la burla, el humor, el doble sentido y los gags más inesperados pueden cobrar sentido con vertiginosidad. Así al menos es lo que demuestran varias de las obras que están en cartelera en la capital de Neuquén, como la recién estrenada Moscas, dirigida por Anahí Acosta y que permanecerá en escena todos los sábados de agosto, siempre a las 21.30 en La Conrado Centro Cultural de esa ciudad (Irigoyen 138).

Las moscas no son las que el filósofo francés Jean Paúl Sartre denominó como la “conciencia que busca la libertad”, sino una excusa para empezar a hablar sobre esas cosas que molestan en los circuitos sociales más íntimos. El ejemplo más claro es la familia: epicentro de rencores, odios, alegrías, amores y decepciones. Así, el grupo de teatro concertado eligió trabajar sobre los vínculos estrechos que, a través de la frustración de los individuos que la componen para lograr sus aspiraciones, recurren a la violencia física y psicológica como solución al problema. Es decir, las moscas, su sonido molesto y la necesidad de aniquilarlas una por una, demuestran los rasgos enfermos de una familia en decadencia que a través de guiños al espectador, lo sacan de su lugar y le cuentan con gestos, palabras y silencios, un poco de las redes que se tejen en cada familia.

En principio, la obra transcurre en un escenario cotidiano: la cocina de un hogar. No son necesarios más que una mesa, varias sillas, un matamoscas en aerosol y uno analógico (manual), ollas, un boul y otros elementos útiles, además de bolsas de compras vacías en una heladera desvencijada que funciona de puerta de entrada y salida de los actores.

De esta forma, Carolina Encina, María Prieto, Laura Romero y Leandro Stepanchuc se ponen en la piel de Lucrecia –hija medio estúpida-, Catalina –abuela cómplice-, María Rosa –madre sumisa y violenta- y Braulio –padre alcohólico y violento- y narran en pocas palabras las peripecias de una familia signada por la violencia del silencio y la sumisión por parte de las mujeres a un ente mayor –Braulio- que las domina psicológica, física y económicamente.

Con este hilo, la obra transcurrirá durante una hora, a través de un viaje de humor negro. En ese movimiento se logran ver diferentes formas de ejercer la violencia: una espiral del silencio que va colocando a cada uno de los personajes en su rol de sometimiento y que sólo en un momento se pondrá en jaque cuando Catalina, la abuela, decida comenzar un juego de intercambio de roles. Así, cada uno de los personajes será partícipe del terror que ejerce sobre el otro pero durará poco la ilusión y el desencanto, y los personajes elegirán volver a sus pieles vergonzantes.

Escenas donde Braulio le pega a su hija y se desata una danza estrambótica muy bien lograda por la niña, o bailes eróticos que narran el momento en que el padre obliga a su mujer a mantener relaciones sexuales, contrastan con las intenciones de una Lucrecia liberada y decidida a vengarse de su progenitor. Ahí es donde la obra comienza a tener otro sabor. De la amargura temática –y no de sensaciones, porque, como se dijo, en ningún momento el tópico violenta lleva al espectador a la congoja-, se pasa a momentos graciosos, bizarros, donde las tres mujeres comienzan una emboscada contra Braulio, musicalizada por la excelente composición de Carlos Tendler, que no llega a completarse pero que tiene un final feliz ya que definitivamente Braulio las deja solas. O al menos, eso es lo que parece.

El resto cabría imaginárselo. ¿Cómo estas tres mujeres partícipes de un círculo vicioso podrán manejarse solas en un contexto tan desolador como el que Moscas anuncia? Sin embargo, a ellas pareciera no importarles y el amor comienza a materializarse en sus miradas. Así, las tres, con caras de mujeres maltratadas no sólo por un marido acosador sino por las últimas consecuencias del país que las dejó medio estúpidas, desamparadas y dependientes, comienzan un nuevo camino en sus rutinarias vidas.

¿Podrán, entonces, hacerlo? La obra no da indicios de eso y, de hecho, es complicado imaginárselas despegando psíquicamente de la realidad violenta. De todos modos, ellas sonríen estúpidamente. Con esa estupidez propia del humor negro y del poder reírse de las cosas más cercanas; esas que están a la vuelta de la esquina, dentro de nuestra casa, en nuestro ombligo.

martes, 3 de agosto de 2010

A donde van esos chicos modernos...

La vigésimo primera edición del festival reunió a cuatro bandas bonaerenses y concluyó con la misma sensación que dejaron sus predecesoras: el under argentino sigue dando que hablar.
Por Guillermina Watkins

Fotografía gentileza de Frida Stecher

Buenos Aires, julio 27 (Agencia NAN-2010).- El under tiene un lugar específico. En el sentido más estricto de la palabra posee un área tangible y una identidad. Ese sitio físico y a la vez virtual, se llama Turdera Fest, que en su vigésimo primera edición  logró posicionarse otra vez como un punto de privilegio de la música alternativa bonaerense. Más allá de eso no ancló su rastro en el viejo club Alumni, donde supo nacer, hace dos años, sino que Turdera se convirtió en algo tan grande que sus organizadores sintieron la necesidad de ampliar sus horizontes y salir a dar vueltas. La Plata, Zona Oeste, Capital Federal e incluso varias ciudades del país tuvieron la oportunidad de conocer este festival y vivir las sensaciones que brinda en carne propia.

En la noche fresca del sábado, la posibilidad fue para quienes asistieron al Centro Cultural Zaguán Al Sur de la Ciudad de Buenos Aires. Allí, cuatro bandas se reunieron para inaugurar el tercer encuentro musical del año. Javier Punga y su conjunto musical abrieron la velada con un recorrido por los temas de los discos caseros con más formato a canción, y con la nueva artillería de su disco Manzanas Deliciosas que incluye bases electrónicas y la increíble actuación de Luis, su bajista, que con sus ritmos no deja en paz a los espectadores. Así, el autor de “Multimillonario” o “Chica cheta” se subió al escenario cerca de la medianoche para comenzar un show de rock poderoso, basado en la monotonía y las fuertes entonaciones de su cantante.

Sin dejar un silencio, entre temas de New Order y Blondie, que el DJ de turno se encargó de poner para el público espectante, se hizo cargo de la escena Viva Elástico, una de las bandas del indie que más está dando que hablar por su capacidad de mezclar sonidos. Una fusión de Palo Pandolfo, con la época de Francisco Bochatón solista y hasta Las Pelotas o Interpol, los Elásticos no le tienen miedo a hacer un cover de Sergio Denis o frenar para volver a tocar un tema que empezó a destiempo. Con voz sacudidora y necesidad de libertad, su cantante va modulando emociones sin remedio de una generación de jóvenes rockeros a la que pertenece, acompañado por un buen séquito de músicos que no lo dejan solo. Con más de diez temas durante su repertorio, los Elástico dejaron bien en claro cuál es su arma secreta luego de ocho años de tocar juntos: canciones pop con existencialismo suburbano y una voz que pide a gritos un cambio.

Así, después de una entrada en calor de por más riffera, se subieron al escenario Los Reyes del Falsete para convidar al público de un poderoso trío de batería al frente y dos guitarras a falta de una. El trío de Adrogué, que viene moviéndose desde el año pasado con su disco La fiesta de la forma, irrumpió en el escenario de la calle Moreno para comenzar con un grito profundo de su cantante e incitar a la gente a la fiesta. Una fiesta sin forma ya que resulta complicado seguirle el ritmo a una banda que invita con canciones tranquilas pero que por su distorsión sacuden, o que por sus tempos podrían ser temas bailables y que por ser cortados con una batería noise, dejan al espectador atónito. Miedo, fiesta descontrolada, chicas borrachas, Yabrán y el ferrocarril Roca son los temas de los que hablan los hermanos Rex y Munchy con la clara influencia de los Flaming Lips o Sonic Youth.

Ni bien el power trío se retiró, el público parecía no querer dejar el calor que los abrigaba cerca del escenario. La manta de olores y humos contenía a la mayoría de las personas que fueron a ver a alguna de las bandas o a deleitarse con todas ellas. La gente bailaba mientras una rubia llamativa con vestido de satén- la bajista de Mujercitas Terror- se subió al escenario para colgarse el jazz bazz de colores oscuros que le pertenece. Diez minutos pasarán hasta que los primeros rasguidos de un bajo tocado con púa anuncien que el show comenzará. Doce temas en clave punk u otroyoianos, con una voz oscura y profunda de la rubia y los gritos del flaco de rulos que la acompaña, harán bailar a las más de doscientas personas que acudieron al Turdera Fest, para darle nuevamente el sí al under argentino.


Mujercitas Terror: http://www.myspace.com/mujercitasterroroficial
Viva Elástico: http://www.myspace.com/vivaelastico
Javier Punga: http://www.myspace.com/javierpunga
Los Reyes del Falsete: http://www.myspace.com/losreyesdelpacheco

lunes, 5 de julio de 2010

Discos: “Elesplit” (Sr. Tomate, Shaman & Los Hombres En Llamas y Prietto Viaja Al Cosmos Con Mariano, 2009).-

Nueve temas grabados por tres bandas y músicos invitados componen un disco marcado por la variedad de estilos, la simpleza de las canciones y la fluidez de una charla entre personas que hablan el mismo idioma.
Por Guillermina Watkins

Buenos Aires, julio 5 (Agencia NAN-2010).- Un punkie tradicional, de ciudad o de suburbio, podría afirma que sólo la cresta y las tachas estarían anunciando estéticamente lo que esas cuatro letras inglesas implican. Sin embargo, con la aparición de Elesplit, disco en conjunto de tres de las bandas que vienen sumando más seguidores en el indie, parece indicar lo contrario.

Fieles a su tradición de músicos de ciudad, encerrados en el patio de alguna casa amiga o bien en una de las tantas plazas que hay en La Plata, estos once músicos y amigos invitados decidieron componer un disco en conjunto que reflejara justamente eso: la fraternidad gestada por un grupo de personas que, durante tantos años de ensayos, recitales y bandas en común, fueron afinando una misma línea estética.

Así, haciendo honor al espíritu punk y a su costado comunitario, como alguna vez lo hiciera La Cofradía de la Flor Solar en los setenta y su espíritu que sigue latiendo en el rock local, grabaron un split: formato de disco compartido por dos o más grupos que, debido a los costos de grabación, se solía hacer para enfrentar el avance de los precios. Con la aparición del cassette, muchos grupos punks y hardcore solieron hacerlo para poder mostrar lo suyo. “Yo recuerdo haber tenido varios cassettes de bandas independientes grabadas de esa forma. 2 Minutos, Flema y Attaque lo hicieron. Son artesanales, discos especiales como el espíritu de tomar mate con unos amigos”, confirma Eduardo Morote, baterista de Sr. Tomate.

Elesplit está constituido por nueve temas --tres de cada banda-- que fueron grabados y arreglados por toda la “comunidad” de músicos que se encerraron durante dos días en Kraut, la sala de ensayo y grabaciones del músico patagónico y colaborador de varias bandas de la escena local Shaman Herrera y que frenaron sólo para dormir, para darle rienda suelta a su poder creativo, catártico.

El resultado es un disco cargado de variedad de estilos pero con el mismo camino trazado: el de la simpleza de las canciones y la fluidez de una charla entre personas que hablan el mismo idioma. Ese recorrido lo inicia Prietto Viaja Al Cosmos Con Mariano, banda porteña pero platense por adopción, con “Me vas a recordar” y la impronta de su voz llorona y sus guitarras monotónicas del clásico indie. Sin llamar mucho la atención, una voraz canción de Los Hombres En Llamas, “Vendaval”, se impone con un rock y una voz más potente en esencia que la de Prietto. El siguiente es de Sr. Tomate “Llano” donde se dibuja un tema recurrente de la banda: el desamor, el vacío, la dificultad de levantarse de la cama y el claro contraste con una música alegre.

Así será el proceso hasta el final, pero por triplicado. A Partir del cuarto tema, la cosa se pone más colectiva y se ve la intención primigenia del disco cuando los músicos comienzan a mezclarse e, incluso, a invitar amigos como en “Canción para el Afro y Shaman”, de Prietto, donde participan músicos de Sr. Tomate o “La casa está en llamas de Shaman”, en el que se suma la voz grave de Natalia Politano, “Poli” de Sr. Tomate y Lucas Borthiry de La Patrulla Espacial, para hacer dos de los temas con más fuerza lírica y musical del disco.

La cuenta continúa con “Papá”, de Sr. Tomate, “Los perros del lugar”, que le da cierre al viaje de Prietto y Mariano, “El río en el camino”, una explosión de Shaman por temor al desencanto y al escepticismo, y “Oso de invierno”, de Sr. Tomate, que es cantada a coro por los once músicos que le dieron vida a esta maquinaria de sentimientos compuestos por los clásicos acordes simples del punk.

MySpace: http://www.myspace.com/vivaelesplit

"No te pierdas de lo real" (Varsovia Varuna, La Plata, 2009).-

El trabajo primigenio del cuarteto platense mantiene a lo largo de diez temas una línea rockera que se deja influir en varios momentos por el reggae, la milonga, la zamba y el vals.
Por Guillermina Watkins

La Plata, junio 21 (Agencia NAN-2010).- El cuarteto de La Plata Varsovia Varuna lejos está de sonar como Varsovia, la primera banda de los ex Joy Division y ex New Order. En vez de climas oscuros y melodías graves, los Varuna se proponen dejar en la memoria musical un disco de diez temas que le rinde homenaje a la canción tradicional y se deja influir por el reggae, la milonga, la zamba y el vals, sin perder el rumbo de una línea rockera.

De este modo, la banda comandada por la voz bien trabajada de Juano fue formando su amplio séquito de seguidores del rock universal y, así, llegó a tocar junto a Baltasar Comotto (guitarrista del Indio Solari y de Luis Alberto Spinetta); compartir escenario con el excéntrico músico uruguayo Martín Buscaglia, ser soporte de NTVG en Rauch y participar como invitada en el festival Muchogustok.

No te pierdas de lo real, el álbum primigenio de esta banda que vanagloria del rock en todas sus formas, propone un recorrido por alguno de los ejes temáticos de la vida e invita, como punto de reflexión más fuerte, a no perderse de lo real ante las adversidades, intentando llegar a la gente sin peajes.

Así, abre el repertorio de una decena de temas “Pecan”, en clave reggae, con guitarras seguras al frente como una crítica a quienes venden una realidad estanca, con culpas, sexo castigado y a quienes “pecan por no pecar”. Inmediatamente le sigue “Hawai”, pista que comienza con un ritmo similar al de una balada, una cancioncita, y termina con mensaje esperanzador para quienes se levantan con miedo.

“Quedate acá” y “Bombea”, canciones rifferas con un tinte arbolesco, son temas que tienen la misma línea: empiezan tranquilos y después se convierten en una ola de guitarras y trompetas principalmente. “Milonguita” y “Zamba” son dos temas que permiten una salida del trayecto que venían transitando los músicos para desembocar en las opresiones y represiones, y en la necesidad de sentir que “el sentido de la realidad es sentir realmente que estás acá”.

Cierran “Aglusón”, una balada rockera y desahuciada; “Fuga”, un valsecito; “Cosas”, uno de los mejores momentos el disco donde los artistas reflexionan sobre el amor, el miedo y la muerte; y “Cochecitos”, una crítica a una sociedad que sólo prefiere andar contando las victorias y que por eso se impone “borrar su memoria”.

Por eso, los lectores de Agencia NAN tienen la oportunidad de llegar a esta banda, que propone encontrar una mirada distinta de tanta realidad como punto de partida para dejarse llevar por el verdadero sentido de las cosas y sobre todo de la música.

Maga Lee: “¡Los vinilos no deben venderse!”.-

El alterego drum & bass de la hermosa Gisela Magalí Lago es una especie de princesa oscura, como las brujas sexys de las películas de Disney. Salvo que su mundo no es de fantasía: sumergida en un género rezagado aunque creciente en Argentina, que tiene además pocas exponentes, la DJ se propone ampliar horizontes y se le anima a las bandejas. También, a una charla con Agencia NAN.

Por Guillermina Watkins
Fotografía de Santiago Goicoechea

Buenos Aires, junio 17 (Agencia NAN-2010).- Es mediodía en la esquina de Suipacha y Sarmiento, y además del constante movimiento cotidiano, los bares están superpoblados porque se juega la primera fecha del Mundial de Sudáfrica. Cientos de oficinistas comen la promoción del día y miran el partido en un silencio sospechoso, mientras que por la inmensa puerta de vidrio de uno de esos cafés entra una chica tamaño small con grandes ojos verdes. Es Maga Lee, la DJ mimada del drum & bass porteño y una de las pocas mujeres de la electrónica local, junto a Mina, Carla Tintoré y Romina Cohn. A regañadientes, la intérprete“madruga” para el encuentro con Agencia NAN y allí se entera de que el torneo más grande del fútbol mundial ha empezado.

Gisela Magali Lago cuenta, entre sonidos de vuvuselas y varios “¡uh!” de la inercia futbolera, que el drum & bass, su estilo predilecto, es poco masivo en comparación con otros, pero que aún así ella prefiere seguir tocándolo. “Una vez, charlando con un amigo, me preguntó al aire qué pasaría si el drum & bass fuese masivo como el minimal y yo pensé: ‘¿Estarían todos bailando como floggers?’. La conclusión de ambos fue que era mejor que siguiéramos siendo under”, rememora entre risas agudas. Y salva: “Aunque, si lo hiciera, tendría más trabajo”.

Con el paso del tiempo, Maga Lee se fue erigiendo como una especie de princesa de la escena local, con un sonido potente y bastante oscuro pero sin dejar de ser femenina cuando se sube a los escenarios. “La gente no entiende muchas veces el estilo, pero mi función es hacerla bailar, y siempre lo logro”, acota. Y luego advierte que “bajo ningún punto de vista o crisis económica, los vinilos deben venderse. ¡Nunca!”. La chica se confiesa fanática de la música y se le nota cuando habla: soulfull, jum up, tech spte, dark step, liquid funk y demás conceptos se deslizan en cada una de sus frases.

Under o poco masivo, lo cierto es que el drum & bass generó su propio circuito con el correr de los años, a pesar de ser la “oveja negra” de la música electrónica. Como principal trinchera, todos los martes en Barhein, la ex bóveda de un banco ubicado en el Microcentro porteño se realizan los ciclos +160, organizados por el DJ residente Bad Boy Orange y que llevan 8 años de ritmos rotos y varias visitas internacionales en su grilla. Ahí, aunque no haya sido su lugar de nacimiento musical, se fue fogueando Maga Lee junto a un grupo de DJs conformado por Orange, Buey, Lauder, Felipe, GiorgioLive, Pablo Terreil y el platense Luis Zerillo, que se sumó hace poco al staff.

“Empecé en un cumpleaños de un amigo por el 2002, 2003, y pasaba sólo techno. En ese momento no sabía mezclar, pero igual me mandé varias veces. De toque, me pasé al drum & bass porque me di cuenta de que me daba otras cosas el estilo: varía todo el tiempo y me saca de mí. Yo siempre pongo el drum & bass más agresivo que encuentro”, relata la DJ. Maga, que lleva ese apellido artístico por sus rasgos achinados y que fue bautizada asì por sus amigos en alusiòn a Bruce Lee, el maestro de las artes marciales hollywoodense, decidió hace menos de dos años dedicar de lleno su vida a la música electrónica o a ese “trabajo indigno”, según el gran Pappo Napolitano. Ella sabe que los ritmos rotos de Goldie o Photek (los principales exponentes del drum & bass a nivel mundial) son un estilo difícil de promover y, sin embargo, la escena local va sumando cada vez más adeptos en público, ciclos independientes y músicos productores.

“El ciclo +160 es súper importante por el esfuerzo de Bad Boy Orange que, si bien no fue el primero en pasar drum en el país, es el único que sigue dándole rosca y que, además, armó todo un circuito de la movida. Después están las Killerdrumz y el Bass Or Die, ciclo que organizamos con DJ Neda algunos fines de semana para la gente a la que le gusta el estilo pero que no puede salir los martes”, relata Maga Lee.

Como trabajadora ferviente del drum & bass, pero sobre todo de la música electrónica en bandejas, ella sabe que para vivir de la música tiene que ampliar sus horizontes, o al menos es lo que se está planteando. “Estoy armando otras facetas musicales, pero siempre bien arriba: techno y house. No voy a cambiar de nombre, siempre voy a pasar drum & bass, pero ahora Maga va a ser DJ full time”, agrega la única mujer que se le anima a las bandejas y confiesa, casi hablando en tercera persona y a forma de remate, que prefiere ir a ver una banda en vivo que a un DJ. Mientras, abandona sus intentos de comer una porción de pizza fría en su amanecer tardío.


http://www.myspace.com/djmagalee

sábado, 29 de mayo de 2010

Discos: "Todos los ocasos" (La Patrulla Espacial, 2009.-)

El cuarteto patagónico ofrece doce canciones que combinan el blues argentino y el kraut rock. Los climas envolventes, las letras cómplices y los mensajes oscuros que priman en sus presentaciones en vivo también componen la estética de su primer LP.
Por Guillermina Watkins

Buenos Aires, mayo 24 (Agencia NAN- 2010).-
“Toda la noche esperaste el blues, toda la noche”, canta Tomás Vilche (o Bowie, su nombre artístico) en el quinto tema de Todos los ocasos, primer larga duración de La Patrulla Espacial. Sin embargo, a esa altura, quince minutos del blues contemporáneo más espacial suenan en la cabeza del oyente predispuesto. ¿Por qué? Porque estos músicos de las provincias de Tierra del Fuego y Chubut que se mueven en el circuito de La Plata parecieran querer acercar la tradición de los memorables primeros cuatro discos de Pappo's Blues, pero también los vestigios de una tradición que viene del kraut y del camino repetitivo y expansivo.

Así como la fuerza que despliega en vivo, los climas envolventes que el cuarteto brinda en doce temas liberan los sentidos, con letras cómplices y mensajes oscuros para despertar a los quietos e incitarlos a tomar una
coupé antes de viajar por terrenos cordilleranos. Aquí, el noise de La Patrulla inicia su recorrido con “Blues de algún lugar”, tema clásico de riffs pegadizos, armónicas y wah wahs machacantes que hablan del amanecer después de la oscuridad. Luego llega “El perfume”, el hit, un rock and roll tan directo como cualquier tema de Pescado Rabioso: “¿Qué significan esos ojos hoy?”, grita Bowie en el final del estribillo y las guitarras de Lucas Borthiry van para adelante, dándole dramatismo a la canción.

A “El hogar de nuestras vidas” le sigue “Me voy de casa”, un blusecito de armónicas dylanescas, más alegrón e instrumental que el resto y que sólo dura 52 segundos. “Toda la noche” vuelve a marcar un momento de subida y “Blues para la última salida del sol” plantea la soledad de esa estrella, que pareciera morir mientras amanece. “Todos los ocasos” y “Boogie de humo” son bien rifferos, no terminan de arrancar y dejan con ganas de más.

Para esa ansiedad, “Psicodélicos sonidos boogie”, o el tema que podría ser el “Masacre en el Puticlub” de La Patrulla; “Hacé lo que quieras”, un blues bien
noisero y escéptico; “El alma de las cosas muertas”, un tema oscurito y de guitarras densas y acopladoras; y finalmente “El cuervo dorado”, canción colgada, corte western, de última resaca de algún viejo blusero, de esas que se repiten en alguna computadora de barrio un domingo por la tarde.
MySpace: www.myspace.com/lapatrullaespacial

Resaltando la imperfección


Ana Utrero es una artista ansiosa de fines del siglo XX. Desde Extremadura a La Habana, la diseñadora gráfica amante del cine, comenzó un viaje que la traería a tierras argentinas. Acá se quedó, y desde hace un mes organiza ciclos que están dando que hablar: Mamá Domingo propone un espacio de intervenciones artísticas con el fin de dejar afuera los prejuicios y darle rienda suelta a la imaginación.

Por Guillermina Watkins
Fotografía gentileza de Mamá Domingo

Buenos Aires, mayo 20 (Agencia NAN-2010).- Los afiches de Mamá Domingo llaman la atención por su característica estética punk y under. Sin embargo, al fijar la mirada en esas publicidades, muy lejos están de presentar
una matiné festihardcore. Contrariamente al ritmo de los bombos en negra y las guitarras distorsionadas, el festival que organiza la artista Ana Utrero propone tranquilidad, relajación, extrañamiento y dinamismo.

La propuesta es innovadora por donde se la mire. Consta de la intervención de artistas sobre la proyección de una película entre los márgenes del
libre albedrío, gran protagonista de cada encuentro. A saber, desde la experimentación personal, cada domingo el evento se materializa: diseñadores, actores, músicos, artistas plásticos y fotógrafos hacen lo suyo sobre una filmación rigurosamente seleccionada por Utrero, a partir de la espontanea creación y resignificación de las imágenes que se hayan despertado en ellos.

Desde luego que el rodaje deja de ser el mismo porque pasa a ser manipulado por el espectador. El concepto esbozado por Utrero es la psicomagia. Es decir, cada una de esas mediaciones, son actos de psicomagia, término esbozado por el director de cine chileno Alejandro Jodorowsky, que alguna vez planteó, como punto primordial de su manifiesto, que “todo lo que arrastramos tiene que retorcerse hasta sublimarse. Todo lo que hemos recibido es un tesoro, no es necesario eliminar una parte. Hay que fecundar lo que nos viene dado”.

Entonces, es desde esa concepción del arte que tiene como finalidad “curar porque sino cura no es verdadero” que Mamá Domingo pretende convocar a los artistas, pero también a otros públicos, para sublimar “las penas, las historias, aquellos problemas que se arrastran desde siempre a través de una acción concreta, algo que es materializado, realizado y que no queda sólo en palabras”, según cuenta Utrero en diálogo con Agencia NAN.

Así, a partir de ubicarse en escena y romper con los prejuicios
y lo que sólo dicen las palabras, los hechos salen a la luz y después de eso, ya no hay vuelta atrás. Actores que arrojan verduras u objetos sobre la filmación, al igual que proyecciones de otras imágenes sobre la misma película, teatro de sombras detrás de una cortina, actuaciones o reinterpretaciones de la filmación; todo puede pasar cuando Mamá Domingo empieza.

De todas maneras, ese espacio se convierte en “anónimo”. Por lo tanto, se lleva a una pérdida de identidad que es lo que más preocupa a los artistas a la hora de despojarse del miedo, en una cultura donde “el yo deja de tener tantas reservas y deja de sacrificarse por ser perfecto. Acá podés ser imperfecto, porque se trata de eso, de jugar. La finalidad del ciclo es que todo sea un juego”, concluye Utrero.

La próxima cita será el domingo. Entonces, se proyectará la primera película de Almodóvar, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, y tocará la banda Peter Pank & Los Chicos Perdidos, además del Dj Lima. Será en El Emergente Club Bar, Gallo 333, Ciudad de Buenos Aires, a partir de las 20.

miércoles, 5 de mayo de 2010

"En los jardines" (Negativo, 2010).-


Un disco breve, oscuro y ambiguo, pero a su vez rockero y climático. El primer opus del cuarteto salda una deuda pendiente con el brit pop en la La Plata.

Por Guillermina Watkins

La Plata, abril 26 (Agencia NAN-2010).- Guitarrero y melancólico, de calles que podrían ser inglesas en pleno otoño oscuro, En los jardines, ópera prima de Negativo, se lanza a los oídos melómanos como una buena dosis de britpop, género relegado hace años en la ciudad de las diagonales. Así, “La máquina del power pop” --según la etiquetan en la escena rockera local-- llega a las bateas indie con un disco de aproximadamente 30 minutos que entrega diez temas en español e inglés.

Con más de tres años de presentaciones en La Plata y en la provincia de Buenos Aires, la banda integrada por Juano (batería), Juanpa (bajo), Faber (guitarra) y Marian (voces y teclados) deslumbra con un LP de rock sombrío con sonido impecable. Editado y masterizado por sus integrantes, En los jardines presenta una oscuridad ambigua: los riffs poderosos no permiten bajar un segundo la adrenalina, pero a su vez, la voz y los cortes aclimatan al oído hacia una atmósfera más del clásico post-punk. “Quisimos representar momentos reales y no. Oscuridad, ambigüedad, metáforas que rocen la poesía, pero más simples”, comenta Juanpa a Agencia NAN.

Se conocieron entre la noche platense y la Universidad Nacional de La Plata. Y al calor de Placebo, Sonic Youth y The Strokes decidieron armar su propia formación: Negativo, que como su nombre lo advierte siempre está por “revelarse”. Y vaya revelación lograron: cuando tocan despliegan una verdadera máquina de guitarras machacantes y una batería que es un relojito.
Así, “Limo”, una canción de fuertes altibajos melódicos y dramatismo lírico, lanza al oyente a un viaje que conduce hacia las entrañas de la máquina del power pop. Le sigue “Mochilas”, un tema que se codea con las típicas baladas pop de los '90. Mientras “She said” es un corte bien bauhausero.

Luego, “The ask”, “Sueños mojados” e “Ismos” --en inglés, español e inglés respectivamente-- llegan con baterías rápidas y guitarras que connotan estados de ánimos up and down, como las composiciones de la banda liderada por Brian Molko. Las últimas: “Minolta”, “Tzunami”, “500.000” --que cuenta con la participación de Susan, trompetista de las Dirty Diamonds-- y “Meaningless”, cancioncita que cierra el disco de manera tranquila, abatida y apagada.

lunes, 12 de abril de 2010

El Bafici ya está entre nosotros.-


La 12º edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici) llegó ayer a los cines de la Ciudad de Buenos Aires. Jóvenes cineastas opinan sobre este suceso que presentará más de 400 títulos, entre cortos y largometrajes nacionales e internacionales.

Por Guillermina Watkins
Fotografía gentileza del Bafici

Buenos Aires, abril 8 (Agencia NAN-2010).- Cada año, después de Semana Santa, aunque no siempre con exactitud, una oferta descomunal de cine independiente arriba a la Ciudad de Buenos Aires. Organizado desde 1999 por el gobierno porteño, el festival que congrega a los personajes más importantes del cine underground argentino y extranjero ha ido in crescendo. Este año se presentarán 422 títulos, entre cortos y largometrajes, de los más diversos estilos, géneros y temáticas. Un deleite para los cinéfilos glotones que podrán asistir una vez más a un festival que ha atravesado tantas conducciones políticas.

Según Pablo Spatola, que presentará su película Plusvalía, “la aparición del Bafici significó una bocanada de aire fresco a lo que se vivía culturalmente en el ámbito del cine. En ese momento, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) estaba con las grandes productoras y el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata sólo se preocupaba por traer estrellas famosas”. En ese contexto de vaciamiento cultural y de política de la farándula en todos los sectores de la sociedad, el Bafici se fue consolidando en sus doce años como uno de los festivales de cine independiente más destacados del mundo.

En la actualidad, el panorama del cine argentino no dista mucho de aquel de 1999. Sin embargo, gracias a la iniciativa de varios realizadores y de algunas políticas del INCAA que promueven la financiación de documentales, se puede hablar de un producto audiovisual argentino realizado con cierta independencia.

¿Independencia de qué?, se preguntarán algunos. “De criterio de selección, enfoque y recorte”, afirma el director de Blocking, Pablo Marín, en diálogo con Agencia NAN, dejando en claro que eso es posible pese a que el festival tenga el apoyo de un gobierno. “No hay otro mensaje político más que seguir organizando este tipo de eventos”, sostiene. Y en una línea similar, Pablo Spatola agrega varias aristas: “En primera instancia, no creo que el Bafici respete actualmente una filosofía del independentismo por fuera de las grandes corporaciones. Creo que hay un poco de todo, grandes y pequeñas productoras. Como segunda cuestión, el tema de quién lo organiza: nosotros no trabajamos para ellos pero aceptamos participar de todos modos. Y tercero, es un espacio amplio, donde aparecen cinematografías que son imposibles de ver en otros lados. Hoy el cine independiente habla más como una marca que como la libertad de filmar”.

Para Mónica Lairana, actriz devenida en guionista y directora de Rosa, el “ser independiente” pasa por un lado similar. “En el caso específico del Bafici, creo que siempre ha propulsado que las producciones autónomas, tanto las que lo son por su diseño de producción como por su temática o propuesta estética, tengan un lugar. El festival es el espacio de la diversidad estética, y en ese caso se puede hablar de producciones independientes”.

Así, las películas francesas, alemanas, rumanas, los cortos experimentales, los clásicos de directores consagrados y los documentales que se animan a recorrer la tierra de la incógnita, tendrán cita en Buenos Aires hasta el 18 de abril.

Algunas recomendaciones

La lista de cortos y películas argentinas es bastante extensa: 44 largometrajes y 42 cortos nacionales participan en esta edición del Bafici. Sólo hay que hundirse un poco en el panfleto y se podrán encontrar con varias sorpresas. Blocking, de Pablo Marín, es un corto donde se describe la relación entre el material fílmico, el agua y el fuego; Buen día, día narra la vida y obra de Miguel Abuelo desde la perspectiva de su hijo, Gato Azul Peralta, quien se ofrece como guía a través de una Buenos Aires nocturna, la misma en la que su padre dejó marcadas huellas; Del amor se pregunta qué es ese sentimiento y cuáles son las fases que lo componen; Pasante cuenta, en pocos minutos, la historia de un joven argentino que se inicia como pasante en un hotel de Buenos Aires y termina descubriendo y aprendiendo sentidos de la vida.

Por otra parte, El rati horror show --título ácido-- es una película de Enrique Pyñeiro en la que intentará ventilar denuncias y utilizar con elegancia recursos ficcionales para hablar de la corrupción (policial) como una de las formas más dañinas de la estupidez. El film trata acerca de aquel resonante caso de Pompeya en 2005 en el que inculparon a Fernando Carrera plantándole una pistola, por lo que hoy está condenado a 30 años de cárcel. Otro de las tantos “controvertidos” audiovisuales que se presentará en el festival.

La Batidora, radio en la escuela se permite hablar de la deserción escolar en Argentina; Ocio, la adaptación cinematográfica de la novela homónima de Fabián Casas, que cuenta con las actuaciones de Santiago de la banda El Mató a un Policía Motorizado y otros jóvenes de la escena rocker actual; Plusvalía, donde un hijo se pregunta luego de la muerte de su padre sobre la militancia comunista; y, por último, Secuestro y Muerte, un documental que narra las últimas horas de vida del General Pedro Eugenio Aramburu, secuestrado por Montoneros en la década del setenta.

Sitio: http://www.bafici.gov.ar/

sábado, 3 de abril de 2010

Confesiones de un poeta irascible.-


De pocas palabras, Néstor Mux no se queda callado; está a la vista. La muestra la dan los nueve libros editados en su vida como escritor, que ya lleva 48 años, y su vasta trayectoria como poeta reconocido en la ciudad de las diagonales. Ahí donde los militares se llevaron a muchos amigos y conocidos, donde él pudo zafar. En ese lugar, tomando un café durante una charla con Agencia NAN, habla de la escritura como resistencia y presenta su último trabajo, Disculpas del irascible, un granito de arena más en la construcción constante de su identidad, según dice.

Por Guillermina Watkins
Fotografía gentileza de Germán Krüger

La Plata, marzo 19 (Agencia NAN-2010).- De pocas palabras y mirada profunda, Néstor Mux camina por las calles céntricas de La Plata con aires de poeta tanguero. Se sienta en un bar, solo, pide un café y lee el diario. Con total parsimonia se contonea por una ciudad que le dio tantas tristezas como alegrías. Ahí, donde empezó a escribir, a los tempranos 17 años, y en la que jura que seguirá haciéndolo “mientras tenga algo que decir”. Ahí, donde las fuerzas militares se llevaron a un montón de conocidos y amigos y donde a él no le tocó de pura suerte. “Por eso estoy acá, en este lugar del mundo”. Ahí, donde a pesar de nunca haberse sumado orgánicamente a la lucha armada, como tantos otros escritores desarrolló una fuerte pelea a través de las palabras y algunas veces desde su puesto de trabajo.

Mux, apellido corto para una persona que a los 65 años ya cuenta con más de nueve libros editados y con el reconocimiento de toda una ciudad a un juglar que nunca temió a decir lo que pensaba. “Sólo una vez me quedé callado; y fue un silencio bastante largo: durante los diez años del menemismo, no pude escribir. Tenía asco y desdicha. Siempre escribo cuando tengo algo para decir, y durante ese tiempo sentí que no podía, que ‘ellos’ decían todo. Lamentablemente, veo que algunas cosas de aquella época persisten, sobre todo se sienten a flor de piel cuando hablamos. Hay como un rebrote gorila. Por eso escribí 'Nadie le pide que escriba', un poema que remarca muy clara esta cuestión: a mí nadie me dice que escriba o que me calle. Cuando tengo algo que decir lo hago, sino no. Porque el silencio, como en la música, tiene su valor. Sin escribir pierdo la identidad”, grafica el poeta en una charla con Agencia NAN.

La identidad del escritor se fue gestando desde la cuna. De familia “gorila”, Mux nació en octubre del ‘45 para enojo de sus padres. No por su nacimiento, claro, sino porque en ese entonces se trazaría una nueva etapa en la historia argentina. Durante varios años, hasta 1955, debió esconder la política familiar. En los 60s, su tendencia ideológica se diferenció de la de sus padres y se convirtió en la típica oveja negra: publicó su primer libro La Patria y el invierno en La Rosa Blindada, mítica revista poética de la época, dirigida por Luis Manggieri. “Ahí, conocí a los hermanos Cedrón, a Andrés Rivera, a Manggieri, a Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde”, describe minuciosamente Mux.

Después, el dolor y el silencio. La muerte de varios conocidos y colegas, como Jorge Money y Paco Urondo, y la humillación. “Gente que me había elogiado los versos unos años antes, se escondía entre las filas de los autos por miedo a que los detuvieran. Hoy me los cruzo y me saludan, pero para mí el lazo se rompió”, sentencia el artista.

Disculpas del irascible

Así se llama la última publicación de Mux, donde la voz poética denuncia, señala, convida, invita y resiste. El libro, impreso por Ediciones de La Talita Dorada, es una antología dónde José María Pallaoro reunió los poemas del escritor que recorren la totalidad de sus obras. Un eco del grito desgarrado de pasado y presente, que aún conviven. Mux, sin embargo, no pide disculpas; todo lo contrario, no se calla nada. Y a pesar de su temperamento tranquilo, en sus líneas se ve la cólera de quien desde las palabras construye el universo perfecto, en contraste total con un afuera amenazante. A tal punto que el poeta pinta con amplios colores ese mundo, esa vida a la que define como “el duro oficio de estar erguido y caminando por la tierra”, al esfuerzo que hay que hacer como resistencia a la crueldad y la estupidez del mundo. Y por eso la poesía, “porque su belleza nos hace resistir a esas dos naturalezas básicas”.

Sus poemas son relatos, historias. Mux supo generar su propio lenguaje a partir de un “nosotros”. Crea, en su acto poético individual, una atmósfera colectiva. No debe ser casual el título de su primer libro: Nosotros en la tierra, dónde narra “la lucha cotidiana y sencilla, sin pretensiones, de toda una generación”. No ya la de los 60s que puso el cuerpo en la calle, pero sí la de una que tuvo una dimensión trágica de la existencia humana, concebida como lucha permanente. Por eso, no es casual que en Disculpas del irascible se termine con el agobio del esfuerzo de quien batalla por la vida diaria, “con furia hermosamente inútil”.

Así, Mux se desnuda durante los 68 poemas que componen su antología. Habla del acto poético, se arranca de sí mismo “llevado por un fuego interior que lo precipita” y lo hace volar “sobre la infinita sordera de la tierra”. Habla de la escritura como resistencia cuando, enojado, convoca a sus fantasmas y agrega: “Cuando nadie lo ve, cuando todos están lejos con su confusión y sus convicciones, con su sombra y sus jardines, él coloca en la máquina el papel en blanco, como una forma de desobediencia, de alivio o revancha”. La memoria, la lucha y la resistencia como la que establecen los “perros atados” que imponen sus “ladridos por sobre las voces desafinadas y rancias de la gente mezcladas como al fondo de una olla”. Por último, un irascible que sólo sabe que en el amor encontrará su salvación.

Como poeta, como Mux, que en su familia y después de varios años, “encontró la paz”, que ya no le teme a esas miradas que lo negaron durante los años más terribles de la historia reciente. No le teme a nadie, su cólera es interior y la sencillez va por fuera. Por eso resume su existencia agregando: “Yo viví para escribir, nada más. Todo el resto vino de arriba”. Y se sienta a tomar un café, solo, con toda la tranquilidad del mundo.

jueves, 4 de marzo de 2010

Discos: “Chico no correspondido (lados A, B y C)” (Chico Ninguno, 2009).-

Santiago Alcaráz, Tato y Chico Ninguno son las tres caras de un mismo músico y, tal vez, cada una coincida con el humor de un lado del triángulo que es su ópera prima: A) festivo, B) instropectivo y C) experimental.

Por Guillermina Watkins
Buenos Aires, marzo 1 (Agencia NAN-2010).- Con un camino marcado por bandas como Los Increíbles Ciudadanos Vivientes, Adicta, San Martín Vampire, Víctimas del Baile y Falso Primer Ministro, Chico Ninguno intenta recuperar las líneas de aquel pop noventoso pero con sonido propio. Frivolidad, excentricismo, brillo, trasvestimo y sobre todo una incitación constante a la fiesta son las claves de esta nueva sensación platense que llegó para quedarse. Una sensación que puso a bailar, nuevamente, al circuito under con un proyecto de lo más ambicioso: disco por partida triple.

Si bien el recorrido de Tato comenzó hace tiempo y a lo lejos, es ahora, y bajo su nombre Chico Ninguno, que se lo puede ver a pleno en su producción discográfica: Chico no correspondido, compuesta por tres discos que abarcan diferentes momentos del cantante: el primero, la fiesta techno y al palo y la danza. Nueve temas que incitan a bailar desde dónde se lo escuche.
“Futuro Perfecto” abre el lado A con un legado de la época más podrida de Virus y anticipa que no habrá tregua durante toda la escucha. En esa misma línea están “La era posmoderna”, que es el himno que sacude a la tribuna platense con su lema “anárquico y mutante”; “Lo nuevo está muerto”, tema cedido por el cantautor neuquino Antolín; y “Chico del demonio”, “Susana Giménez” y “I feel so loco”.

También está la contracara dentro del baile, las canciones que le hacen guiño al costado más indie de Tato, como “Adentro/afuera” y “Kilos”, un tema con riffs rockeros y bases post punk que cierran la primera entrega. Así, Chico Ninguno se erige como comandante de una nave techno que llega con yapa incluida: dos covers que le quedan a la altura, “Bailando”, de Paradisio, y “Adónde”, de Cetu Javu.
El segundo disco es la tranquilidad después de la paliza, donde el cantante se reencuentra con su pasado de canción, similar a sus épocas como líder de Atmosferia, y convida un cancionero más folk. La imagen chic, las baladas playeras y los temas introspectivos son recurrentes. Versiones tranquilas, guitarra criolla mediante y con un estilo que rememora a Leo García, de “La era posmoderna” y de “Futuro perfecto”. Además, temas nuevos como “Egoísta”, que no se cansa de ser romántica; “Perfil acuático”, una canción ultra pop y “Todo en un segundo”, que cierra el disco con un clima subibaja.
Por último, 17 versiones de sus temas conforman el lado C. Más electrónicas, más minimalistas, más experimentales y más technos. Ese es el resultado de las canciones que se encargaron de remixar los invitados de Chico Ninguno: Gastón Céspedes (de Chile), Roberto “Cabe” Mallo, Brahman Cero, Monoestéreo (de México), Mario Rustom, Cecilia Amenábar, Fok Electrochongo, Marica Mala Programada para el Mal y Tana Camille.

Dándole vida a los '90 y retomando una larga tradición electrónica en el país, Chico Ninguno ofrece un disco cargado de claroscuros sonoros, letras urbanas y bit beats que invita a bailar, frenar y reflexionar a todo el mundo.

MySpace: www.myspace.com/chiconinguno

miércoles, 24 de febrero de 2010

Noche espacial en la ciudad de las calles sin nombre

Ruidismo, krautrock electrónico y blues se combinaron la noche del viernes pasado en una maratón de bandas: a las vernáculas La Patrulla Espacial --que continúa presentando Todos los ocasos, sú último trabajo discográfico-- y Radio Interstellar, se sumaron las visitas de Trigal (España), Invisible Circle y Weirding Module (EEUU). Hubo garúa, Magical Mistery Tour, humo y hasta perros vagabundos infiltrados.

Por Guillermina Watkins
Fotografía gentileza de Facundo Arroyo

La Plata, febrero 23 (Agencia NAN-2010).- “Estás bailando sin poder hablar y sobre una nube (oscura) vas a naufragar”. La consigna que se anticipa en “El pefume”, segundo track de Todos los ocasos, único larga duración del grupo patagónico-platense La Patrulla Espacial, parece concretarse de manera progresiva durante la noche del viernes pasado en la ciudad de La Plata. Bajo una garúa filmínica, el público se da cita en el Centro Cultural Daniel Favero para iniciar una jornada espacial.
Pasada la 1, la puerta que da al escenario principal se cierra y el gran cortinado bordó se desliza por completo para que ningún haz de luz perdido se anime a molestar. Un proyector se enciende y, mientras los tres músicos de Radio Interstellar se acomodan en el escenario, la proyección de la película Magical Mistery Tour se refleja detrás de ellos, en otro cortinado oscurecido por el humo. Una computadora dispara una base y el show comienza. El krautrock electrónico, intimista y sideral, con bases repetitivas y una guitarra melancólica, seda a las más de cien personas sentadas en el piso que esperan la progresión de la música.
Cuarenta minutos después, el set termina. Las luces no se encienden, pero mientras el público se mueve de lugar, una luz se cuela entre los cuerpos. Sin poder distenderse del todo en los pasillos, los músicos de Trigal, Invisible Circle y Weirding Module se enchufan para comenzar su show importado que une música electrónica de corte experimental con un noise podrido, plagado de clarinetes y voces distorsionadas.
Estos tres músicos son la cereza del postre anticipada. Juan D'amico, un platense que vive en España y que formó su propio sello (Discos de la Flor Solar, desde el que editó dos vinilos de LPE); el estadounidense Dave Kadden, oboe bajo el brazo, con su proyecto solitario Invisible Circle; y Michael Troutman, bajista del grupo de rock psicodélico Awesome Color (banda apadrinada por Thurston Moore, de Sonic Youth), dan rienda a un show de lo más intimista. Ruidismo, glitch, gritos desgarradores y un clarinete agudísimo crean los climas subibaja, con guiños progresivos, para el público que aún sigue sentado en el suelo de madera. Cuatro perros callejeros caminan entre la gente y son bienvenidos a la comunidad del ruido, mientras los cuatro integrantes de LPE se acomodan para darle inicio a su show.
Diez minutos antes de las 3, la banda y su séquito fiel --incluso ante las adversidades del clima bonaerense-- están preparados para el viaje. Todos los ocasos se presenta oficialmente en la ciudad donde fue procreado y lo hace por partida doble: CD y vinilo editados por el sello de D'amico le hacen un guiño a su influencia más notoria, Pappo’s Blues, que resurge en cada canción ejecutada por LPE y la voz rockera de Bowie, su cantante.
La gente ya está bailando cuando suena el primer acorde de “El perfume”, un clásico rock que traza un puente entre los años '70 y la actualidad. Las ansias de rock brotan en un mes en el que la ciudad comienza a poblarse de los viejos estudiantes y de aquellos que recién llegan. Todos ellos presentes, se sumergen en el viaje, mueven sus piernas y cabezas al compás de las bases metronómicas de Tulio Simeoni y Werner Scheneider, mientras se deleitan con los solos de Lucas Borthiry y Bowie Vilche.
Los cuatro integrantes de LPE comandan una nave que ya tiene más de tres años y varios pasajeros a bordo. También un EP, Boogie en la luna, con su vinilo respectivo, y el primer larga duración en ambos soportes. Comandantes de una nave espacial que trasciende la luna del cuenco platense y sacude a sus viajeros con turbulencias en clave kraut, a esos que por más de una hora se animan a despegar.
Discos de La Flor Solar: http://www.discosdelaflorsolar.com/

miércoles, 27 de enero de 2010

Discos: "Viva Belice" (Daddy Antogna y los de Helio. 2009).-



El baterista Daddy Antogna es el Robert Wyatt vernáculo: como el inglés, se enfrentó a un destino hostil para volver con un disco que reformula el rock progresivo argentino y lo saca, nuevamente, de la canción.


Por Guillermina Watkins

Buenos Aires, enero 25 (Agencia NAN-2010).- Ya lo dijo Joey Ramone: “I believe in miracles for me and you”. Y podría agregársele el “for the entire human raze” de Michael Jackson. Porque fue así, mezcla de milagro y voluntad, como Daddy Antogna llegó, a los 53 años, a sacar Viva Belice, un disco que se inserta en una larga tradición argentina de rock progresivo.

La historia es corta y trágica pero con final feliz: Daddy tenía 20 en 1982 cuando armó Ave Rock, una banda a la que muchos consideran la primera de ese palo. Después formó Orion's Beethoven y pasó un tiempo por Pastoral. Incansable, también fue músico de Vinicius de Moraes durante tres mitológicas semanas e incluso armó una banda con Stuka de Los Violadores y ensayó con Pappo y Medina antes de que armasen Aeroblues. Pero un día tuvo un accidente en una pileta y nunca más pudo volver a caminar. Recién después de ocho operaciones, volvió a abrir y cerrar sus manos y comenzó a percutir con instrumentos improvisados. Hoy la historia lo encuentra con banda --los de Helio, en alusión a la banda que acompañó al fallecido Sandro, los de Fuego-- y disco, más una serie de recitales en la Ciudad de Buenos Aires y La Plata. “Me siento como un pibe que recién arranca a tocar. Por suerte, la vida siempre te da otras oportunidades”, asegura Daddy ante Agencia NAN.

Los de Helio --el ex Reynols Alan Courtis en guitarra, Nicolás Diab en bajo y Fernando de la Vega en batería-- lo acompañan en este nuevo proyecto que devuelve al candelero a una de las joyitas del rock progresivo de los 70s, de aquel rock atemporal que aún suena contemporáneo. Viva Belice está hecho por cuatro integrantes y dos invitados, ocho temas y 44.44 minutos de duración. “Claves herméticas” de una banda que ya nació con mística: el nombre del disco hace referencia a un clásico tema de Ave Rock, “Viva Bélgica”, y Belice hace alusión al país que sigue en el diccionario; palabras que insinúan que este proyecto es una continuación de aquel experimento.

Así, Daddy y sus compañeros sellan esa fraternidad existente en nuestros días entre el rock actual y el de los 70s (que ya viene siendo recuperada por bandas como Pez, Natas, Honduras y Poseidótica), ofreciendo un álbum que se despega de los parlantes con un sonido progresivo y que también marca el regreso discográfico de alguien que nunca debió haberse ausentado.

Riffs potentes y explosivos, bases de bajo progresivas, certeras y rítmicas, violoncello, violín, teclados y acordeones que se encargan de marcar los momentos de tensión y amedrentar las esperas de rock y una batería jazzera y setentosa son la clave fundamental para construir estos ocho instrumentales de rock atemporal, con climas en subibaja, calentura de jam de jazz, métricas muy prolijas y momentos sinfónicos, a la manera de Daddy Antogna y los de Helio.